Yo serví al rey de Inglaterra

Yo servi al rey de InglaterraSentido del humor, estética, sensualidad son los tres grandes atributos de Yo serví al rey de Inglaterra, película checa que en julio pasado desembarcó sin pena ni gloria en la cartelera porteña. Quienes se la perdieron entonces, ahora pueden disfrutarla en DVD. Además, los espíritus cinéfilos tendrán el gusto de reencontrarse con Julia Jentsch, actriz alemana que compuso a Sophie Scholl en la película homónima, aquí recomendada.

Dicho mal y pronto, el film co-escrito y dirigido por Jirí Menzel es una cargada a los señores de la burguesía. La obsesión por el dinero, la doble moral y el doble discurso, las prácticas licenciosas son algunas de las pinceladas responsables de un retrato irónico, en ocasiones oscuro.

De paso, este cineasta nacido hace 70 años en Praga también nos invita a repasar la ocupación nazi en Checoslovaquia, la crisis de los Sudetes y la posterior conversión al régimen comunista. Una vez más, los espectadores comprobamos que la sorna puede resultar muy efectiva cuando se pone al servicio de la Historia y de una eventual toma de conciencia.

El largometraje atrapa a partir de un guión sólido y ocurrente (con narrador en primera persona) y de una fotografía muy bella (muy sensual, retomando una de las virtudes señaladas en la introducción de este post). Por otra parte, cabe destacar las actuaciones deliciosamente convincentes, en especial las de Ivan Barnev y Oldrich Kaiser, que encarnan al mismo protagonista en su versión joven y madura (una especie de «antes» y «después» en la fábula relatada).

Quienes crean ver/rememorar «flashes» de Mi dulce pueblito mientras miran Yo serví al rey de Inglaterra deberán saber que la interferencia es menos casual de lo que suponen. De hecho, el director de aquella película estrenada en Buenos Aires a mediados de los ’80 es el mismo Menzel, y aquellos recordados Pávek y Otík son tan peligrosamente ingenuos como el -hoy aludido- mozo aspirante a millonario, Jan Díte.