Presidentes made in Hollywood

Barack Obama – John McCain; John McCain – Barack Obama. STOP. Mientras esperamos con ansias los resultados de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, bien podemos hacer un repaso de los Primeros Mandatarios ficcionales que el cine norteamericano elucubró para beneplácito (o no tanto) de sus seguidores. STOP. Como de costumbre, la lista queda abierta al aporte de los visitantes de Espectadores. STOP.

Fotomontaje publicado por el New York Times

Ahora más que nunca, es probable que algún simpatizante de McCain (seguro algún miembro cinéfilo del Ku Klux Klan) tema(n) el futuro que Idiocracia imaginó para la tierra del Tío Sam: la proliferación de ciudadanos estupidizados y gobernados por un hombre bruto (nada parecido a Jorge Arbusto), ex actor porno… y -¡santo pronóstico!- de raza negra.

Gracias a Dios, existe una versión diametralmente opuesta (politíquisimamente correcta) a la encarnada por Terry Crews. De hecho las admiradoras de Michael Douglas recordarán al encantador Andrew Shepherd, que el hijo del imponente Kirk interpretó junto a Annette Bening en Mi querido Presidente.

A tono con cierta línea solemne, cabe destacar -aunque se trate de un rol absolutamente secundario, a cargo de E.G. Marshall- aquel Primer Mandatario que en Superman II accede a ponerse de rodillas, en plena Casa Blanca, a pedido del malísimo General Zod. Todo sea por preservar a la Humanidad del putch perpetrado por el militar oriundo de Krypton. 

Hablando de extraterrestres, cómo no incluir en este repaso al Presidente James Dale que el irresistible Jack Nicholson compuso para ¡Marcianos al ataque! bajo las órdenes de Tim Burton. Imposible olvidar el frenesí con el que este Jefe de Estado dispara contra los invasores verdes y viscosos.  

Por último, una de las versiones presidenciales más irreverentes (la burla es burda, al mejor estilo Hollywood). Me refiero al Thomas ‘Tug’ Benson que Lloyd Bridges interpretó en Locos del aire, junto a Charlie Sheen. Sin dudas, el combate cuerpo a cuerpo con una réplica de Sadam Hussein quedará grabado en los anales de las comedias de acción pochocleras.