WALL.E

Con WALL.E, la siempre ascendente Pixar* vuelve a consolidarse como peso pesado en la industria de la animación. De hecho, la historia del robotito coleccionista, laborioso y enamorado cautiva desde el punto de vista estético, narrativo y en tanto homenaje al cine de ciencia ficción. Quien suscribe encuentra que la (prolongada) duración es el único punto débil de un largometraje capaz de conquistar a niños y adultos de buen corazón.

Pocas veces diseñaron un robot con una mirada (¿ojos?, ¿lentes?, ¿focos?) tan expresiva/os. Pocas veces convirtieron a un enorme basural en rara combinación de hogar y caja de pandora. Pocas veces (por no decir ninguna) dibujaron a una cucaracha simpática, fiel, con status de mascota. Sólo por estos tres logros, la película dirigida por Andrew Stanton merece un podio en nuestra memoria cinéfila.

Hay más… El homenaje por partida doble a creaciones de Steven Spielberg y Stanley Kubrick es otro gran disparador de sonrisas entre el público adulto, o al menos entre quienes asociamos la silueta de WALL.E a la de E.T, y entre quienes reconocemos la banda sonora y «el panóptico informático malo» de la tantas veces citadas 2001: odisea del espacio.

A diferencia de los otros robots que Chris Wedge y Carlos Saldanha retrataron en 2005, el protagonista de este film estrenado a mediados de año es de pocas palabras y vive en total soledad. Por si tanto ostracismo resultara insuficiente, no se le ocurre mejor idea que engancharse con una colega arisca y enigmática, oriunda del espacio exterior. 

Salvo por la participación de Sigourney Weaver (que encarna al símil de HAL 9000), aquí no hay actores estrellas que les presten sus voces a los personajes. En este punto cabe destacar, por un lado, que el inicio del film prescinde de parlamentos y, por el otro, que Pixar puede darse el lujo de descartar ese anzuelo y aún así enganchar a la audiencia adulta. 

Los profesionales del diseño sabrán explicar mejor la excelencia técnica de esta propuesta, que el resto de los mortales apenas podemos valorar. Dicho esto, cabe aclarar que las cualidades de WALL.E superan el rubro del dibujo y la animación. De ahí que los responsables del guión -el mencionado Stanton y Jim Reardon- también merezcan los aplausos de quienes nos entretuvimos y conmovimos con la historia de un robotito coleccionista, laborioso y enamorado de una colega oriunda del espacio exterior.

———————————-
* Otra película de Pixar comentada en Espectadores: Ratatouille.