Madres de celuloide

El próximo domingo 19 de octubre los argentinos festejamos el Día de la Madre. A tono con la celebración, Espectadores propone su clásico recorrido temático*, esta vez dedicado a películas donde la maternidad juega un rol fundamental. Como de costumbre, el blog confía en la memoria de sus lectores para enriquecer un post con -probablemente injustas- omisiones.

Pocos títulos tan impactantes como Madre e hijo, joyita germano-rusa dirigida por Aleksandr Sokurov y estrenada en Buenos Aires en 1999. Aunque pasaron casi diez años desde entonces, resulta imposible olvidar el rostro de aquella campesina moribunda, así como la tensión generada a partir de un guión parco, adusto, sombrío, pero profundamente conmovedor.

En Mamá cumple cien años, el español Carlos Saura elige a la figura materna como epicentro de una familia disfuncional. Críticos y cinéfilos vieron en la mujer centenaria a la mismísima España representada. 

Es probable que Mamita querida no sea un gran largometraje, pero algunos lo recordamos por el trabajo de Faye Dunaway. De hecho, la actriz norteamericana mete miedo en la piel de una progenitora tirana, perversa y malsana que -cabe subrayar- no es un personaje de ficción sino una recreación de la mismísima (y malísima) Joan Crawford en su vida privada.

Mi hijo, con Nathalie BayeHablando de madres terribles y nocivas, la que aparece en Mi hijo merece un lugar en el podio. De nuevo, habrá que alabar la actuación de la siempre acertada Nathalie Baye. Por lo pronto, no tiene nada que envidiarle a la veterana Annie Girardot cuando encarnó a la madre de Isabelle Huppert en la espeluznante La profesora de piano.

Una mamá simpática -o al menos graciosa- es la que interpretó Meryl Streep para Secretos de diván. A su Lisa Metzger no le falta nada. En efecto, además de madre, es psi y judía: toda una versión moderna, y supuestamente cool, de la típica idishe mame.

Más de uno coincidirá en que Shirley MacLain compuso a una de las madres más sufridas de Hollywood en La fuerza del cariño. Pensándolo bien, la película de James Brooks es un himno a la maternidad abnegada por partida doble: por el personaje de Shirley, que asiste a la muerte de su hija, y por el personaje de esta hija -también madre- que debe afrontar una enfermedad terminal y cumplir Madres, de Eduardo Félix Walgercon el ritual de despedirse de sus pequeños vástagos (¿hace falta agregar que Debra Winger encarnó a la desdichada?).  

Una vez más, el Día de la Madre es una buena excusa para homenajear a las Madres de Plaza de Mayo y, de paso, para recordar (y recomendar) el homenaje cinematográfico a cargo de Eduardo Félix Walger. La ocasión también es válida para señalar la cálida acogida que este documental tuvo en el Festival del Biarritz del año pasado.

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* Otros recorridos cinematográfico-temáticos de Espectadores. Sobre…
la maldad.
la muerte.
el sida.
la mujer.
el periodismo.
la amistad.