Lutherapia

Todo lo que hacen o supervisan Les Luthiers lleva un inconfundible sello de buen gusto, ingenio y calidad. Para botón de muestra, basta con visitar su sitio web oficial, recorrer el libro que reúne y analiza sus principales sketches o descubrir los programas distribuídos en cada espectáculo. La presentación de su último show Lutherapia, historieta de bolsillo rectangular que se convierte en animada cuando hojeamos las páginas con cierta velocidad, promete una encantadora combinación entre tradición e innovación que renueva la admiración de un público a esta altura incondicional.

Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio, Daniel Rabinovich y Jorge Maronna mantienen la tradición del smoking, del escenario sobrio, casi vacío, de los instrumentos de música sorprendentes y entrañables, de la retórica ocurrente, siempre efectiva en sus remates. El cruce de géneros musicales y discursivos, la fina explotación de figuras lexicales y gramaticales siguen siendo las armas principales que este grupo utiliza para conquistar el éxito a nivel nacional (incluso regional si pensamos en los seguidores radicados en otros países hispanoparlantes) hace 41 años.

«El flautista y las ratas», «El dilema de amor» y «La aria agraria» son quizás los actos que más se destacan en cuanto a intercambios genéricos y a juegos de palabras. Por su parte, «Rhapsodhy in balls» y «El día del final» sobresalen gracias a las creaciones instrumentales de Pablo Reinoso y Fernando Tortosa. Por supuesto, el clásico de rigor en todos los episodios (once si contamos el bis final) es la mención del omnipresente Johann Sebastian Mastropiero.

El aspecto innovador de Lutherapia remite al cambio efectuado en el hilo conductor que une a los sketches y que siempre se manifestó en las lecturas formales de Mundstock. Ahora, en honor al título del show, el mismo Mundstock y Rabinovich personifican a un psicólogo y a un paciente cuyos diálogos introducen lo que vendrá, y cuyas sesiones terapéuticas funcionan como separadores formales y como pequeños unitarios.

Por momentos, los monólogos pronunciados por terapeuta y neurótico repiten algunos recursos ya estrenados y festejados (por ejemplo, el arte con el que Rabinovich desarma la puntuación y el silabeo de un texto para otorgarle un sentido opuesto al original). En ocasiones, la parodia de la práctica psicoanalítica se transforma en caldo de cultivo de gags nuevos y en la prueba más fehaciente de que -hagan lo que hagan- Les Luthiers siempre imprimen su sello de buen gusto, ingenio y calidad.