Con ánimo de amar

Con ánimo de amarLa mayoría de los mortales experimentamos alguna vez la intensidad del amor no consumable. No se trata de un amor imposible, que suele asociarse con un vínculo unidireccional, no correspondido, sino de un amor disponible, que está ahí, al alcance de la mano (y de los dos corazones implicados) pero que por algún motivo no puede/debe concretarse, ni siquiera nombrarse. Precisamente éste es el sentimiento que acerca al Sr. Chow y a la Sra. Chen (casados cada uno por su lado) y que tan bien retrata la bella y sensual Con ánimo de amar.

Las escenas sin parlamento, filmadas en ralenti y musicalizadas con una melodía instrumental deliciosa, son quizás las más representativas de la poesía cinematográfica, tan típica del talentoso Wong Kar Wai*. Dicho esto, lejos de circunscribirse al registro audiovisual, el placer estético también se origina en los parlamentos de un guión escrito con absoluta sensibilidad (a modo de ejemplo, merece una mención especial la historia sobre cómo los árboles ayudan a liberar los secretos más íntimos y dolorosos).

La belleza de las imágenes y de las palabras aumenta cuando los igualmente hermosos Tony Leung Chiu Wai y Maggie Cheung aparecen en escena. Enseguida, la entrega de la pareja protagónica nos captura, nos envuelve, nos eleva, nos seduce, incluso nos enamora.

Pocos podrán resistirse a los boleros interpretados por Nat King Cole, a las manos del Sr. Chow, al cuello de la Sra. Chen, a las charlas y silencios compartidos en taxis y restaurantes, al delicado equilibrio entre lo callado, lo imaginado, lo temido, lo ensayado y lo efectivamente vivido. Por eso, el ánimo de amar atraviesa la pantalla y se instala en los espectadores también.

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* Comentario al margen. Wong Kar Wai se siente tan a gusto con su trabajo que, en la misma Con ánimo de amar, se permite promocionar su siguiente película. 2046 es el título y -vaya casualidad- el número de habitación del hotel donde se aloja momentáneamente el Sr. Chow.