Cuatro minutos

Cuatro minutosCuriosidad cinematográfica, los cuatro minutos que menciona el título de la película escrita y dirigida por Chris Kraus remiten al epílogo de la historia relatada. Dicho de otro modo, desde su presentación -es decir, desde el principio- este film alemán recién estrenado en Buenos Aires no sólo alude a la instancia final sino que le asigna un protagonismo excluyente. Del otro lado de la pantalla, los espectadores tenemos la última palabra a la hora de evaluar la importancia adjudicada.

Con este desafío en mente, quien suscribe se permite proponer dos lecturas para el desenlace: una lectura concentrada en el aspecto audiovisual, y una lectura concentrada en el desarrollo narrativo.

Desde el primer punto de vista, la última parte de este largometraje es sencillamente magnífica. La combinación entre las imágenes del concierto y la música original de Annette Focks pone la piel de gallina por su contundencia estética y sensorial, por el nivel de exposición del personaje en cuestión, por la tensión dramática que supone el crescendo de notas arrancadas con las teclas, las cuerdas y la inusual percusión de un piano.

Desde el segundo punto de vista, lo que en principio funciona como final abierto puede sonar a concesión o, dicho de otro modo, a la intención de evitarnos el golpe de gracia que una vida estrellada como la de la joven e insurrecta Jenny suele propiciar en el mundo real. De ahí la sensación de que, justamente en los tan promocionados cuatro minutos, le encontramos la hilacha a una propuesta a priori irreprochable.

Al margen de estas observaciones discutibles, el trabajo de Kraus resulta muy interesante. Otra vez en términos audiovisuales, por la compaginación que el cineasta hace entre lo que muestra su cámara siempre pertinente y lo que sugiere una banda de sonido potente. Y también en términos narrativos, gracias a las actuaciones de las impresionantes Monica Bleibtreu y Hannah Herzsprung, y gracias a la discreción con la que el guión establece relaciones tratadas en otras ocasiones (entre presente y pasado; entre una cárcel real y la cárcel que significó el régimen nazi; entre el sufrimiento de dos mujeres sin nada aparente en común).

Habrá quienes cuestionen el uso del flashbacks (es cierto que se trata de un recurso poco original), además de señalar el carácter cómodo (“poco jugado” dirán algunos) del mencionado final abierto. Aún a pesar de estas características cuestionables, Cuatro minutos merece integrar la lista de recomendaciones que -junto a Sophie Scholl, El noveno día, La cacatúa roja, incluso Los falsificadores– no defraudan a los seguidores del cada vez más difundido (bienvenido sea) cine alemán contemporáneo.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

10 respuestas a “Cuatro minutos

  1. Coincido completamente, Spectarice. Sobre todo, me impactaron las actuaciones. Se han rodado muchas películas sobre las cárceles y sus habitantes. Creo que en este caso se lo hizo con gran altura. Presas, guardias y la profesora de música misma, son personas reales.

    Saluditos!

  2. Es cierto, Ceci. El retrato que Kraus hace de la cárcel prescinde del condimento morboso que suele caracterizar a muchas películas ambientadas en prisiones para mujeres. En este sentido, vale la pena subrayar otra excepción, esta vez made in Argentina.

    A mí también me gustó mucho, Juan. 😀

    Saludos a ambos.

  3. Disfruté muchísimo durante la proyección; me gustó la estética de la película, las actuaciones, la música… no obstante, al finalizar me quedé con el sabor amargo de haber visto una nueva versión -una versión cruda- de la historia narrada (¿repetida acaso?) en La Sociedad de los Poetas Muertos.

    Pese a eso, me conmovió sobre todo el papel de Bleibtreu; hubo momentos en que me cautivó completamente el dolor de su pérdida y la inquietud ante el talento que tenía frente a sí.

    Un abrazo fuerte,

  4. Contundencia estética y sensorial… no puede haber mejor manera de sintetizar el film… y más si se tiene la suerte/el privilegio de observarlo de la mano de alguien a quien se ama… Hilacha durante los “Cuatro minutos” de esplendor de Jenny? Se puede pensar en la posibilidad de cercenar sus únicos cuatro minutos de brillo público? Mmm… me temo que no coincido… Por otro lado lo que suceda después de ese momento “orgásmico” para Jenny carece de importancia, de allí el final abierto, que no es tal… su apogeo consiste en alcanzar a expresarse/revelarse frente a la sociedad y al sistema arrojando todas sus emociones extremas (brillo, violencia, grito…), qué importa lo que suceda luego?
    Un saludo para Ud. Srta. Spectatrice… Felicitaciones por sus reseñas… en general son muy acertadas jajajaja!

  5. Ocurrente, el paralelismo que trazás entre Cuatro minutos y La sociedad de los poetas muertos, Pati @-;–. Tu comentario me dio la idea de redactar un pequeño informe sobre los retratos que hace el cine sobre la relación maestro-alumno. A lo mejor surge algo interesante…

    Gracias por las felicitaciones, Daniela, y por la salvedad del “en general” final ( 😛 ). Considero muy acertada tu elección del adjetivo “orgásmico” para calificar la escena del desenlace, y coincido en parte con tus reparos sobre la necesidad de sugerir lo que ocurre después.

    En otras palabras, coincido si pienso en la película como unidad cerrada que el guionista/director elige concluir de tal o cual modo. Dejo de coincidir cuando pienso en Jenny más allá de los límites de la historia narrada, es decir, como personaje cuya existencia evidentemente supera el episodio puntual del concurso.

    Quizás éste sea otro punto a favor de Cuatro minutos. Me refiero a su capacidad para acercarnos tanto a sus protagonistas que seguimos imaginándolas más allá de los 112 minutos que dura el film.

    Un saludo a ambas. 😉

  6. Que bueno!! voy a tener a alguien que me hable de cine… adoro el cine y lo extraño mucho. Antes íbamos mucho y ahora con suerte una vez al año 😛
    Me voy a tener que poner las pilas y a conseguir niñera mas seguido!!
    Bravo por las recomendaciones y por tu forma de relatarlas.
    Nos estamos viendo…
    (^v^)

  7. Gracias por tus palabras, Zime, y bienvenida a Espectadores. Ojalá puedas volver al cine lo antes posible. A veces es duro extrañarlo.
    Saluditos. 😉

  8. Lean este (mi) comentario: sus últimas dos palabras son simplemente geniales.
    Me encanta eso de sostener una intriga que, aunque pueda defraudar, nos atrapa desde el principio. Eso de querer saber que pasa al final de la obra, ejerce un influjo que no es fácil rechazar. Tal como sucederá con la lectura de mi comentario, en donde, como dije, sus últimas palabras son simplemente geniales.

  9. Buenísimo. Estaré a la espera de tu impresión sobre esos retratos… me encantan tus reflexiones de ese tipo 🙂

    (Y sé que no soy la única)

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