La terapia

La terapia o Solitario y astutoLa terapia o Solitario y astuto son los títulos en castellano adjudicados a The treatment, película de Oren Rudavsky que no debe confundirse con la ya reseñada En terapia, muy recomendable serie de HBO. Por lo pronto, el contraste entre la adaptación cinematográfica de la novela escrita por Daniel Menaker y la propuesta televisiva de Rodrigo García se origina en la manera (caricaturesca en un caso; seria en el otro) de retratar al psicoanálisis.

A diferencia del Dr. Paul Weston interpretado por el taciturno Gabriel Byrne, el Dr. Ernesto Morales que compone el liliputiense Ian Holm presenta rasgos excéntricos. De hecho, además de su baja estatura, este médico ficcional se destaca por su nacionalidad ¡argentina! y por cierta agresividad terapéutica (agresividad que el paciente protagonista recrea en su vida cotidiana en forma de fantasía persecutoria).

La clave del largometraje radica en la hipótesis de que el amor -y no la terapia- es la verdadera cura para el sufrimiento neurótico. El guión de Daniel Saul Housman y del mismo Rudavsky apuesta al humor para tomarle el pelo a la práctica del diván y reivindica a Cupido desde una perspectiva entrañable.

Un poco al estilo de Woody Allen, Jake Singer cumple el rol de antihéroe en principio irrecuperable. Sin embargo, dueño de una apariencia más atractiva que la del cineaste neoyorkino, el actor Chris Eigeman pone el acento en la vulnerabilidad de su personaje antes que en posibles limitaciones pintorescas (limitaciones físicas y conductuales que Allen supo explotar al máximo).

The treatment es un film apto para quienes tengan ganas de ver una comedia romántica sui generis, donde los escarceos amorosos comparten protagonismo con los escarceos del mundo psi. También resulta ideal para todo cinéfilo dispuesto a reírse de las taras humanas y, por supuesto, de los discípulos del tantas veces parodiado Sigmund Freud.