Ritmos y prioridades

La spectatrice cambia ritmos y prioridades

Pasaron 19 días desde la publicación del post más reciente de Espectadores. En honor a la verdad, cuesta retomar la rutina de actualización después de un prolongado silencio, sobre todo porque -en un ámbito que privilegia la inmediatez- temo que mis impresiones sobre lo que vi, leí, escuché durante las últimas tres semanas resulten trilladas, perimidas, extemporáneas.

Por ejemplo, escribir que la actuación de Heath Ledger es lo mejor de Batman, el caballero de la noche aparece, a esta altura, como mero lugar común. Por otra parte, señalar las contradicciones -por no decir desaciertos- de una película que muchos consideran irreprochable puede sonar a comentario trasnochado, inadmisible para quienes supieron (saben) disfrutar de los británicos, parafernálicos y taquilleros hermanos Nolan.

En otro orden de cosas, analizar la particular atracción que Harold Crick -de la mano de Will Ferrell- ejerce en la ya reseñada Más extraño que la ficción está más cerca de la redundancia que de la originalidad. Asimismo, dedicarle un homenaje a la olvidada Buenos días Vietnam les pondría los pelos de punta no sólo a los detractores de Robin Williams sino también a quienes desconfían de las declamaciones antibélicas de Hollywood.   

Comentar sucesos ajenos al interés cinéfilo tampoco es tarea fácil. Por lo pronto, lo que pueda decirse sobre la resistida irrupción del diario gratuito El argentino y las consecuentes represalias que los distribuidores de medios gráficos emprendieron contra la editorial responsable -la misma a cargo de Miradas al Sur– no hará más que retomar la remanida discusión en torno a la (in)dependencia de nuestro periodismo, a la sacrosanta libertad de prensa/empresa, a nuestra (precaria) cultura democrática.

Ante la angustia de la página en blanco, siempre existe la posibilidad de compartir experiencias personales dignas de atención y, porqué nó, de cierta empatía. En esta ocasión, podría haber contado -siempre con humor- algunos detalles de la cirugía a la que debí someterme y que me mantuvo alejada de la actividad blogger. Pero tampoco es cuestión de convertir a Espectadores en una bitácora especializada en traspiés de salud.

Desde un lugar más dramático, podría haber contado cómo se siente formar parte de una familia que acaba de recuperar a un hijo/nieto/hermano/primo/ sobrino desaparecido y apropiado durante la última dictadura militar. Sin embargo, en estas circunstancias las palabras no alcanzan para transmitir sentimientos y sensaciones producto de semejante sacudón emocional.

Más de una vez, el amigo Adenoz y años atrás Lara Croft me sugirieron abandonar la práctica de actualizar Espectadores a diario. Recién ahora, por distintos motivos, decido hacerles caso. Pero que conste: esta suerte de «flexibilización» (por llamarla de una manera poco feliz) no significa abandono; sino apenas una simple alteración de ritmos y prioridades.

Ojalá la noticia no desencante a los seguidores de estas páginas y, en cambio los aliente a enviar sus propias reseñas/comentarios para enriquecer un espacio siempre abierto a todos los que observamos, leemos, escuchamos.