Mr. Brooks

¿Cuántas veces Kevin Costner hizo de malo? A lo sumo encarnó a un pícaro mujeriego o a un bandido romántico, ¿pero alguna vez hizo de malo-malo? Quienes lean la sinopsis de Mr. Brooks pensarán que este film estrenado en 2007 es la gran oportunidad para descubrir el lado oscuro del (¿ex?) galán norteamericano. A no ilusionarse: el viejo truco del desdoblamiento mantiene intacta la imagen de quien danzó con lobos casi veinte años atrás.

Imagen seductora para algunos, sobre todo para algunas fanáticas (después de todo el Sr. Brooks es un hombre de familia buen mozo, protector, calmo, eficiente, exitoso). Imagen maderoide para otros (para quienes dudamos del talento de Kevin).

Sin dudas, el mencionado desdoblamiento es el elemento clave de la propuesta co-escrita y dirigida por el desconocido Bruce Evans. En primer lugar, le evita a Costner la exigencia de encarnar a un asesino serial en todo su esplendor. En segundo lugar, permite confiarle al mucho más dúctil William Hurt la tarea de interpretar el costado sanguinario, perverso, patológico del protagonista. En tercer lugar, colabora con la misión pedagógica de explicar la personalidad disociada de este asesino serial.

De algua manera, el largometraje reedita la historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde y, fiel al estilo típicamente hollywoodense, exagera las características de la versión original. Por ejemplo, el Brooks considerado, ejemplar, irreprochable es tan pero tan bueno («noble» es el adjetivo apropiado) que ayuda a la mismísima mujer policía hace tiempo encargada de seguirle el rastro.

Aquí, Señoras y Señores, entra en juego Demi Moore, con su voz ronca característica, con las facciones de su rostro siempre tensas. Solita, la ex de Bruce Willis se hace cargo de otro desdoblamiento, mucho menos acentuado y nocivo que el desdoblamiento protagónico, y más cercano a esas historias de chicas-ricas-que-buscan-distanciarse-del-padre-millonario-y-destacarse-por-lo-que-valen-como-personas-y-no-por-el-dinero-heredado.

Mr. Brooks cuenta también con la participación de Dane Cook, que podrán reencontrar en la recientemente comentada Dani, un tipo de suerte. Su personaje, Mr. Smith, evoca aquella vieja fábula del gato y el tigre*, y termina de confirmar la falta de creatividad de un thriller que ni siquiera cumple con la tentadora promesa de mostrarnos a un Kevin Costner malo de verdad.

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* El tigre visita a su primo el gato en la ciudad, y pretende que éste le enseñe todo lo que sabe para sobrevivir en la selva urbana. El gato accede y comparte con el tigre todos sus secretos. Todos menos uno.

Por eso, cuando el tigre cree estar a la altura de su pariente y se dispone a atacarlo para comérselo crudo, el gato salta hacia atrás (estrategia nunca enseñada y por lo tanto sorpresiva e inesperada) para luego volver hacia adelante y clavar sus pequeñas garras en los ojos del pariente lejano, ahora convertido en contrincante ciego, abatido y abandonado.