Reflexiones sobre la negritud

Ayer fui a la Plaza de Mayo para respaldar a una Presidenta electa que no voté, que no me convence, que a veces me exaspera, pero que -considero- debe terminar su mandato como indica nuestra Constitución. También asistí al acto convocado/organizado por el oficialismo, según insisten en señalar los grandes medios -o, mejor dicho, los medios grandes- para expresar mi oposición al “lock out agrario” (por identificar de una manera sintética a una práctica de desestabilización política, económica e institucional con múltiples aristas que no puedo analizar en un solo post).

A partir de la experiencia vivida durante esta movilización, se me ocurrió transcribir las siguientes reflexiones sobre lo que doy en llamar “la negritud”.

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En una sociedad cuyos miembros más iguales que otros reivindican sus orígenes europeos y definen a la Argentina como el país blanco -o menos criollón- de Latinoamérica, la negritud desentona, perturba, irrita, violenta. Presten atención a su interlocutor universitario, profesional, ganadero, empresarial, industrial cuando pronuncie el sustantivo “negro(s)” a secas o las expresiones “negro(s) cabeza”, “negro(s) de mierda“, incluso “negro(s) de alma”: verán que enseguida se le forma un rictus en la cara.

Para ser más precisos, el tic apenas perceptible se produce entre la nariz y el labio superior. Una crispación parecida a la que efectuamos cuando ingerimos u olemos algo en mal estado, vencido, nocivo, repugnante.

Es inmediato. La negritud provoca un rechazo a la vez epidérmico y visceral. Por eso no admite ninguna posibilidad de comunicación ni de acercamiento. Por eso, a los negros se los acusa, se los condena, se los excluye, se los echa, eventualmente se los mata, eso sí, siempre desde una distancia prudencial.

La otra gente del campo, ayer en Plaza de Mayo

A los negros se los condena por votar mal; a veces lisa y llanamente por cumplir con el deber de votar (ay, si contáramos con el voto calificado). A falta de condiciones necesarias para que puedan formarse como ciudadanos lúcidos, críticos, responsables, siempre existe la alternativa de proscribirlos o de revocar el resultado dudoso de elecciones a todas luces cuestionables.

Cuando se les ocurre militar en algún partido político, movimiento social o sindicato, si esa militancia molesta, a los negros se los persigue, se los censura, se los amenaza, se los desaparece, se los tortura, en ocasiones se los mata (de nuevo). A lo sumo, los negros pueden participar en la vida política nacional siempre que el combo bondi-gaseosa-choripán permita elaborar argumentos que demuestren su incapacidad para vivir en democracia.

Ahora bien, en situaciones extremas, los negros sirven. De ahí que, cuando los requiere, la Patria no duda en convocarlos como carne de cañón.

A los negros se los critica porque no quieren trabajar y porque usufructúan de los planes Jefes de Hogar. Los negros deberían aceptar sin chistar los empleos que los blancos les con/cedemos graciosamente (en ocasiones -vaya coincidencia- ¡en negro!), y abandonar el absurdo despropósito de imitar a quienes efectivamente viven de rentas… sin ningún interés en trabajar.

Dos carteles de protesta, ayer en Plaza de Mayo

Los negros no saben que está mal llevar a una manifestación una bandera de la chavista Venezuela y/o una pancarta con el rostro del Che. No se dan cuenta de que es mucho más cool salir a la calle con una gorrita de los Yankees o con una remera de la Sorbonne. Asimismo cabe preguntarse cómo se atreven a insistir con los bombos y las cornetas cuando están las cacerolas y las bocinas.

A los negros se los condena cuando ascienden socialmente porque -seguro- pisaron cabezas y porque -seguro- les robaron (y siguen robando) a los demás negros que quedaron abajo y a los blancos que nada tienen que ver. Por eso los Moyano o los Barrionuevo merecen un castigo mayor que los Alsogaray, los Martínez de Hoz, los Alemann, los Cavallo, responsables -entre otras estafas- de estatizar una enorme deuda corporativa privada para convertirla en deuda externa nacional, a cuenta de millones de argentinos.

Los negros escandalizan cuando hablan mal y de más, cuando escupen exabruptos, cuando malinterpretan la Constitución, cuando intervienen en tanto voceros/matones del Gobierno de turno. Sin dudas, les hace falta el asesoramiento de consultoras de prensa con experiencia en lavar imágenes, en pulir discursos y en disimular vinculaciones e intenciones turbias.

Ayer los negros volvieron a copar la Plaza de Mayo, su punto de reunión habitual. Esta vez no fueron mayoría aplastante porque también asistimos unos cuantos blanquitos desprovistos de panchos, gaseosas, bombos y pancartas.

Ellos y nosotros coincidimos, aunque sea durante unas horas, en un mismo lugar unificador. Mientras tanto, en el aire, más allá de la Plaza, en los medios, entre los vecinos caceroleros, entre los lobbyistas del campo, sigue subsistiendo, subyaciendo, imponiéndose el rechazo epidérmico y visceral a la muy peronista -ahora también kirchnerista- negritud.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

21 thoughts on “Reflexiones sobre la negritud

  1. Hablando de todo un poco en esta nota
    Yo tampoco la vote, pero no se porque, su forma de dar el discurso, tiene una forma de agredir y que es sobreactuada, que me irrita (es la sensacion que me da cuando la escucho hablar), y su forma de mentir tambien, o mejor dicho, su forma de hablar en forma de falacia (que es casi lo mismo) me molesta y quiere mostrar otra realidad.

    Y a los “negros” como marcas en esta nota, son personas (sobre todas las cosas), y que lamentablemente, la mayoria, no tienen educacion que correspondan, ni tampoco recursos para vivir dignamente, que los “blancos” los desprecian y a su vez los usan para aprovecharse (en este caso, historicamente, el partido justicialista o “peronista”, siempre los “usaron”, con otra caratula de “ayudarlos”).

    Quiero entender que es mentira, pero tengo versiones que muchos de los “negros” que fueron a “apoyar” a la manifestacion, cobraron un “plus” de $150 por cabeza (que seguramente, gran porcentaje de ese dinero, se lo “cobra” el “jefe” o “cabecilla” del grupo al que pertenece, como hacen con el plan trabajar).

    Lamentablemente, son temas delicados, que si te pasas de la raya, o sos un negro o sos un blanco, y es entrar en un terreno que se empieza a mezclar las cosas.

    Como en todo ambitos, hay “negros” dignos y delicuentes, como asi los “blancos”.

    Salute!

  2. Me parece desubicado que sometas a los variados reclamos sectoriales, económicos, institucionales o políticos, a una cuestión racial. Lo que escribiste sugiere, por yuxtaposición (por accidente o con intención), que los que hoy opinamos distinto, o nos sumamos a una oposición (sin ánimo desestabilizador), en el fondo, o en la superficie, conservamos una actitud, conductas racistas. Personalmente, me sentiría ofendido (pero no me hago cargo).
    Y mi experiencia me dice que este asco a la negritud (así como el machismo, entre otras cosas) se manifiesta en todo tipo de sectores, estratos o partidos de la Argentina. Con esto no quiero justificar actos deplorables en los reclamos de estos días, ni constatar que, en los grupos opositores, éstos que identificás son minoría, sino sólo pedir que no se alimenten estereotipos masivos y que se multiplique la descripción de tipos. Las manifestaciones han dado lugar a muchos actos ilegales y, creo yo, inmorales, pero tenemos que esforzarnos por evitar las falsas universalizaciones (basta de “gobierno de terroristas” o de “protesta de golpistas”). En este sentido, me choca cuando unos salieron a comparar al ejecutivo actual con Isabel y López Rega (porque sugiere que la ‘solución’ es otro ‘proceso’) o cuando la presidenta citó a los fusilamientos de trabajadores en la época del centenario (porque sugiere que los ruralistas pretenden volver a ese pasado para el bicentenario).
    El planteo no deja de ser valioso en un país trazado por medios que abrazan la discriminación y ni siquiera saben definirla. Saludos.

  3. Ey, quiero recalcar que la carita esa con el guiño salió automáticamente. Ahí había un paréntesis nomás. Aclaro porque quedó medio turbia ahí al lado de “proceso”, je.

  4. Al revés que JM, creo que los reclamos sectoriales, económicos, institucionales o políticos no son tan variados en el contexto actual y que la cuestión racial es absolutamente pertinente. La posición de quienes apoyan el reclamo de la Sociedad Rural y compañía va más allá del tema de las retenciones. Basta con escuchar las proclamas y con ver los carteles de quienes salen a cacerolear.

    Los argumentos utilizados son siempre los mismos: que a este gobierno lo apoya gente que se vende por la coca y el choripán o por los $150 que menciona Nico, que a nadie le consta que las elecciones del año pasado hayan sido limpias, que los Kirchner y su entorno apelan a un discurso populista para enganchar a la gilada mientras roban a cuatro manos.

    Detrás de estos argumentos se esconde la cuestión de la negritud. En síntesis el gobierno no es legítimo o bien porque compra votos y Plazas o bien porque hizo fraude en las últimas elecciones o bien porque roba para la familia y los amigos (conducta de negros si las hay). Desde este punto de vista los negros del populacho son los idiotas útiles que le sirven de plataforma a un matrimonio encaramado al Partido Justicialista o Peronista para enriquecerse a costa del país y para llevarlo no sólo a la ruina sino a un pasado montonero, subversivo, violento.

    Por eso, aunque el tema las retenciones ahora están en manos del Congreso, el lobby agrario sigue manteniendo el lock out y De Angeli dice cosas como ésta: http://www.clarin.com/diario/2008/06/19/elpais/p-01001.htm.

    Para los pro-campo el gobierno carece de legitimidad real. No es real porque se trata de una legitimidad obtenida a partir del voto de los negros: voto comprado, fraguado o cómplice de una dictadura popular.

    Admiro tu valentía, Spectatrice, y tu redacción. Un saludo.

  5. Hola Spectarice

    Estoy de acuerdo con lo que escribís. Son muchos los desprecios hacia los negros. Los hay simplemente racistas, pero en general lo que expande el fenómeno es un desprecio de clase y la voluntad de pertenencia.

    Proust decía que durante la ola antisemita que generó el caso Dreyfus en Francia, al definirse como antisemita el cochero sentía que formaba parte del mismo mundo de su patrón. Por supuesto para el patrón no dejaba de ser un pelagatos además de un aliado circunstancial.

    En Argentina ocurre algo similar con la negrada. Despreciar a los negros, en los términos más extremos (son sucios, borrachos, drogadictos o simplemente holgazanes) o en sus versiones más contenidas (al carecer de educación no pueden elegir bien o son victimas del clientelismo) es también una manera de afianzar una pertenencia a ¨otro mundo¨. Un bancario gana menos que un obrero especializado pero siente erróneamente que está más cerca del mundo de su CEO que el del obrero.

    El cobro mencionado por Nico es una un viejo cuento inherente a la política de masas. Quien carece de recursos para mobilizarse hasta el centro de la escena política (la capital) depende estrictamente de la ayuda oficial. Los eventuales abusos que los punteros realizan con esos recursos no deslegitima lo fundamental: que un habitante de Aldo Bonzi pueda salir a manifestar en el centro de la escena política de la misma manera que mi tía Malala que vive en Recoleta.

    Carrió deslegitima la elección de CFK por haber sido votada mayoritariamente por las clases más bajas que, según su lectura, son prisioneras de las prebendas estatales. Sin hacerlo explícitamente, pesca en las mismas aguas de aquellos que apoyan el voto calificado, necesariamente blanco.

    El desprecio de clase se transforma luego en desprecio político. Si en vez de ser el elegante Miguens o el progre Buzzi quienes desde hace 3 meses cortan caminos, abren camiones y intimidan al gobierno, fueran D´Elía o Moyano exigiendo un mayor aumento salarial, Mariano Grondona, Joaquín Morales Solá y Ari Paluch estarían pidiendo la intervención inmediata de la gendarmería y pondrían a Zapatero como ejemplo (paradojicamente lo hacen…).

    Poco tiempo antes que el conflicto estalle, la policía desalojó de una plaza de Belgrano a varias familias de cartoneros. Mauricio Macri, Gabriela Michetti y el jefe de gabinete Rodriguez Larreta justificaron la medida argumentando en los medios que ¨el espacio público no se negocia¨.

    Esperé en vano que alguno de los tres repitiera esa frase tan contundente y viril, al menos cuando se aplica a negros cabeza, en estos cien días de piquete.

  6. Estoy de acuerdo con que Argentina es un país racista, por lo que sostenés en el post y, también, por las otras formas de racismo, más sutiles, que menciona Rinconete.

    De todas maneras creo que, como se viene planteando desde hace un tiempo en algunos espacios, hay una nueva derecha. O, al menos, una derecha con algunas características distintas a las tradicionales. Creo que eso explica que en el acto de Rosario la gente con ropa de Cardón y la 4×4 estacionada ovacione a un negro sin dientes y que habla mal como De Angeli.

    Sobre el clientelismo se repiten muchos lugares comunes pero se aporta muy poco. Recomiendo leer a Javier Auyero, que plantea cosas interesantes sobre el tema. Aquí, una entrevista en Página/12.

    Yo también fui ayer a la Plaza. Voté a Cristina y mantengo, digamos, un kirchnerismo crítico. Aunque cada vez más crítico y menos kirchnerista.

    Saludos

  7. En amplios sectores de la sociedad argentina existe la certeza de que los votos de Cristina son votos de negros, votos comprados. Biblita Carriò es la que mejor explica este pecado original de nuestra democracia que – al dejar que voten tantos pobres – nos pone en manos de peronistas, esos bàrbaros.

    Como desprecian a los votantes, tambien desprecian a los representantes y al sistema. Los canales porteños parten la pantalla y equilibran a la presidente y a un piquete cualquiera, porque en el piquete hay vecinos parecidos a uno , y esta suciaperonistayegua no representa a nadie. Lo veremos en unos dìas, cuando despues de haber pedido que “el tema de las retenciones tome estado parlamentario” denuncien a los diputados, rechacen lo que decidan y – como dijo hoy un dirigente rural de primer nivel – pidan el cierre del Congreso solo porque no votan lo que piden los piqueteros.

    Jamas votarìa a Cristina ni a ningun peronista (soy gorila de la primera hora!) pero este atropello a la ley, estos piquetes de meses sobre rutas nacionales, estos tipos que mantienen un paro de cereales porque no dejan pasar los camiones, me parecen infinitamente mas peligrosos que cualqier gobierno votado.

    Tu espacio brilla, Spectarice. Felicitaciones.

  8. Los blancos universitarios de este país, dejan bastante que desear a veces. Yo voy a creer en los cacerolazos de los blancos el día que vea a estos señores también salir con sus cacerolas porque hay desnutrición o porque cerraron una escuela pobre por falta de presupuesto. Hay razones más valederas para reclamar, sin embargo parece a la hora de mirar a la clase excluída solo se hace mención porque cobran 150 pesos. Si no los miramos alguna vez, van a seguir votando al mejor postor. Esta es la Argentina que tenemos, con una clase social desfavorecida economicamente que es mayoría, y no es justamente el que corta las rutas.

  9. Olvidè poner el vìnculo. La mencion a “un alto dirigente rural que pide el cierre del Congreso” cuando no le gusta lo que votan, hace referencia a esto:

    http://www.diariochaco.com/noticia.php?numero=13859

    Por otra parte, Pagina tambien comenta que la anulacion de la res 125 fue tratada en el Congreso en Marzo y rechazada. Los grandes medios ignoran esa nota de Pagina 12 de ayer porque han martillado tanto con “porque no mandaron esto antes al Congreso” que ahora solo les quedaria reconocer que no creen en ese sistema de elecciones, representantes y votaciones .

  10. El ser humano tiene prejuicios, no hay duda. Me incluyo, me hago cargo y me avergüenzo. También creo que el ser humano tiene derecho a expresarse, a deliberar y si es preciso, a protestar. También a ser respetado y respetar.

    Coincido con alguien de arriba que dijo que no le gustan las maneras de la presidenta. Y agrego, quisiera que en alguno de sus discursos nos retara menos, evitara los gestos de maestra Siruela (viste?) e imitara menos la voz de Evita.

    Sueño con un país donde los gobernantes intentan la unión y nos tratan con respeto. Sin embargo, leo en sus discursos odio, rencor y violencia. Si del pasado podemos aprender algo, es que la división no ayuda. De lo negativo no construímos nada.

    Quiero un país en democracia, una presidenta fuerte, que acabe su período con dignidad y ayude a que Argentina crezca. Pero también creo que es momento de negociar, reconciliar y repensar qué futuro queremos. Sobre todo, con respeto a los ciudadanos, la hayamos elegido o no.

    Un abrazo!

  11. La nota de Alfredo Zaiat en página es efectivamente muy buena. La Cámara de diputados ya trató el tema y rechazó la anulación de las retenciones. No vi que fuera retomado por otros medios.

    Estoy de acuerdo con el amigo Andrés en que hay cambios en las características de la derecha local. Empezando por el fin del partido militar: como el PP en España separándose paulatinamente del legado franquista, la derecha argentina ya no sueña con ir a golpear a los cuarteles.

    Hasta no hace mucho hubiera sido impensable que la Sociedad Rural tuviera que cortar calles como un vulgar piquetero para presionar al gobierno. Alcanzaba con un discreto llamado telefónico al ministro de turno. Los mismos que vociferaban contra el costo de la ¨politiquería¨ (los sueldos y gastos del Congreso) y consideraban ñoquis a todos los políticos, hoy piden que los diputados y senadores intervengan.

    Aquellos que admiraban la eficaz concentración de poder en un solo par de botas o consideraban a Menem un político de raza que aseguraba la gobernabilidad a fuerza de decretos y de leyes express, hoy son expertos en procedimientos republicanos.

    Son cambios saludables.

    PS: Adivinador, me sigo riendo con lo de Biblita Carrió…

  12. No podía dejar de sumarme a este post en particular…
    Como siempre, Spectatrice, brillante lo suyo.
    No entiendo tampoco por qué se ha considerado este análisis como una reducción a una cuestión racista, si la negritud no pasa de ninguna manera por el color de la piel sino por la pertenencia a determinado grupo o sector social… que los negros de aqui (en entre rios) son más rubios que Miguens.
    De todas maneras, quisiera hacer un pequeñísimo análisis, si se me permite, de lo que está aconteciendo hoy con este conflicto, desde mi pedacito de tierra entreriana donde no siembro soja ni crio vacas ni nada, ya que no son unas hectareas sino unos centimetros… pero unos centimetros rodeados de productores que han dado por tierra con cada uno de mis prejuicios citadinos.
    Te cuento que apenas iniciado el conflicto, le dije a mia amigo Horacio (productor de sorgo y trigo con apenas 40 hectareas, sin 4×4 ni grandes máquinas cosechadoras), que no entendía como podían protestar los pequeños productores cuando las retenciones se las cobraban a los grandes, los exportadores.
    Horacio casi saca el facón pa’churarme.
    Me explicó que NUNCA eso puede ser cierto. Me explicó que los pooles de siembra no son de siembra sino de compra. Que un pool es una caja de guita que compra la produccion de muchos chiquitos y que le importa un pepino si la retención es de 5% o de 95%, porque esa retención se las descuenta a ellos.
    Horacio me dijo que, si la soja vale 500 verdes, a él el exportador le paga solo 140. con lo cual, una vez eliminado el monto de la retencion, al “grande” le quedan como minimo unos 300, con lo cual sigue ganando unos 160. En fin, que asi como este ejemplo tengo miles y ahi entendí que el gobierno no tiene razon.
    Pero seguía sin entender, entonces, que hacía Miguens ahí. Con los “negros” que esta vez sí tenían razón. Porque he aquí un tema: los pequeños productores, muchos de ellos “gringos” de ojos claros, son la negritud del campo. Aun cuando alguno tenga su 4×4.
    Claro, despues me fui enterando que la macana era otra… los “negros” se cansaron. Y coo nadie les daba pelota, decidieron no vender nada con esas retenciones. Pero no porque tuvieran que pagarlas sino porque querian dejar de regalarle la guita a los que se parecen mas al blanco, vio? Ahi, los blancos empezaron a perder plata… y aqui estamos.
    Pocos creen en la democracia como yo, y sin embargo, aun del lado de la negritud, no puedo darle ni pizca de apoyo a los K.
    Hoy por hoy, el peronismo K es el equivalente de los conservadores. El campo (los negros, no los dirigentes), es la “revolución”.
    Como dijo un amigo mio, ultra (pero recontra ultra) peronista: “hoy, hasta escuchar a la presidenta es un acto de gorilaje. Y no puedo decir un insulto mayor”.
    Como siempre, mis eternas disculpas por los desvaríos. Pero extrañaba no estar de acuerdo! 😉
    Besos!

  13. Gracias, Andrés y Adivinador, por los artículos recomendados. Me parecieron muy interesantes. Las declaraciones transcriptas por Diario Chaco me resultaron, en cambio, escalofriantes.

    En honor a la verdad, me encuentro entre quienes no sabían que la anulación de la resolución 125 fue tratada y rechazada en el Congreso en marzo pasado. Tampoco había leído la entrevista a Javier Auyero, cuyo análisis de la relación entre punteros y bases tira por tierra varios prejuicios instalados en la clase media.

    Andrés, cuando leí tu comentario sobre la relación entre la Sociedad Rural y De Angeli, inmediatamente pensé en la relación entre los auspiciantes de la llamada “Revolución Libertadora” y el almirante Isaac Rojas (curiosamente apodado Negro).

    Había olvidado el episodio del desalojo de los cartoneros de Belgrano, Rinconete. Si quisiéramos echar más leña al fuego, deberíamos señalar que, a diferencia de los ruralistas, los cartoneros no le impiden la libre circulación a nadie.

    No soy tan optimista en cuanto a la “evolución” de la derecha argentina. Es cierto que ya no van a golpear a los cuarteles; me pregunto si habrán dejado de hacerlo simplemente porque en los cuarteles no hay ningún ejército capaz de atender a sus demandas.

    Ceci, coincido plenamente con el primer párrafo de tu comentario. El tema es que, para mí, un lock out de esta magnitud no se inscribe dentro del derecho a expresarse, a deliberar, a protestar, sino dentro de una conducta cuasi sediciosa.

    Ojalá pudiéramos contar con una oposición capaz de expresarse, de deliberar, de criticar, de protestar de manera lúcida, responsable, comprometida con el bien común, y no socavándolo con un paro y con cortes de rutas que conducen al desabastecimiento y a la paralización del país. En este sentido, lamento profundamente que los líderes del agro se nieguen a conformar una agrupación política. Creo que la construcción de un espacio opositor legítimo demostraría verdadera vocación democrática.

    Yo me permito ir un poco más allá que vos. Es decir, no pido únicamente que los gobernantes sean respetuosos, sino toda la dirigencia (empresarial, sindical, académica, agraria) y también mis conciudadanos. Fijate que la falta de respeto no es exclusiva de los Fernández, de los De Vido, de los D’Elía, sino también de los De Angeli, de los Buzzi, de las Pando, de los caceroleros que sugieren destituir a una Presidenta electa.

    Lo mismo sucede con el rencor. Convendrás conmigo en que los discursos y carteles que exigen muerte a los montoneros tampoco ayudan a construir una sociedad pacífica, tolerante, democrática.

    Martincho, “me robaste” las palabras para contestarles a JM y a Nico. En todo caso, JM, lamento que este post haya estado tan cerca de ofenderte. ¿Hace falta aclarar que no fue mi intención?

    Gracias a todos por sus intervenciones, y a Martincho y a Adivinador por la calidez de sus palabras.

  14. O sea que todo este tiempo estuve comentando en el blog de una negrita???
    Seguridad!!! Seguridad!!! Quién la dejó entrar??

  15. ¡Jajajajaja! Ade, Ade, Ade… 😛
    ————————————-

    ¡Sergio! ¡Tanto tiempo sin leerte! Bienvenido nuevamente a Espectadores. 😉

    Por alguna asociación inexplicable, los testimonios que transcribiste me trajeron a la mente parte de las declaraciones de De Angeli cuando fue liberado el sábado pasado, horas después de haber sido detenido por Gendarmería. Me refiero al momento en que dijo algo así como “este Gobierno que se dice democrático está aplicando una disposición de la dictadura, una disposición que pusieron en marcha los de la Revolución Libertadora apenas derrocaron al gobierno democrático (sic) de Perón” (recuerdo especialmente lo de gobierno democrático porque me llamó la atención que De Angeli le reconociera legitimidad al segundo mandato de Juan Domingo).

    Sergio, por favor, si tenés tiempo y ganas, ¿podrías preguntarle a tu amigo Horacio porqué tardaron más de medio siglo en exigir la eliminación de estas retenciones leoninas y autoritarias? ¿Por qué la protesta se focaliza contra este Gobierno y no eventualmente contra los pools, durante años cómplices de un régimen de retenciones desproporcionado?

    Para terminar, las palabras “conservador” y “revolucionario” son armas de doble filo. Por eso suelo usarlas con mucho cuidado.

    Insisto en citar el ejemplo del golpe del ’55. Quienes apoyaron a la dupla Lonardi/Rojas también hablaron de revolución (encima libertadora) y terminaron renovando la vieja costumbre del ’30 de derrocar a cuanto gobierno democrático que pretendiera -simplemente- terminar su mandato.

    Un saludo.

  16. Siempre Spectatrice, haciendonos reflexionar. Por algo este blog, tiene una Espectadora, que nos convierte en Espectadores, aun de lo que no queremos mirar ( por cómodos). Y hablo por mi.

    En mi caso en particular, no me gusta la politica ( no la entiendo, no la conozco, no me la enseñaron, no me atrae..) ni la sociologia, ni demasiado las cuestiones sociales. Quise expresarlo asi para que sepan de quien viene esta reflexión que voy a compartirles ..

    A mi todo esto me parece una tomada de pelo. Cada vez mas en este país tengo la sensación de que entramos en el primer mundo donde la información que tanto decimos que está al alcance de la mano, tiene dos o tres matices posibles y que ni los del campo se creen sus reclamos o palabras, ni el gobierno está tan seguro del camino que marca, ni la gente que cacerolea, ni los que van a la plaza .. los blancos rurales o los negros “de mierda”..

    Quiero decir.. todos tenemos opinion porque de algo hay que hablar, pero no tenemos acción. Suena a que todo está cocinado, que lo que hagamos no sirve y que aun cuando nos hagan creer que algo pasa si caceroleamos o vamos a una plaza, o cortamos rutas o no tomamos leche ni comemos carne, …. la pelea ya alguien la ganó ( o perdió).. No nos escuchamos, no nos queremos entender y ( hablando de negrura).. de algun color hay que teñir al otro, para poder por lo menos, hablar de algo.

    Los “negritos” no le ponen cara a los de Barrio Norte? La respuesta es si. Y pensar que solo una de las dos esta mal, es discriminar.

    Un saludo, a todos, porque ricos tambien son todos los comentarios de este blog, es algo que aprecio mucho.

  17. Marian, tres observaciones a tu comentario.

    1.- Coincido totalmente con tu apreciación sobre la saturación de información. Justamente porque lidiamos con un fárrago de contenido que, en general, podría reducirse a dos -a lo sumo tres- versiones, considero imprescindible mantener una actitud alerta frente a lo que leemos, escuchamos, miramos.

    A título estrictamente personal (por favor no tomes lo que voy a escribir como una crítica, sino como una opinión basada en mi propia experiencia) pienso que conviene interesarse en nuestra historia, en nuestro comportamiento como sociedad, en el funcionamiento de nuestra política para poder discriminar la información “pura” -si podemos llamarla de esa manera- de la editorialización.

    2.- Como vos, a veces también tengo la sensación de que todo está cocinado, de que los ciudadanos comunes realmente no contamos con verdaderas instancias de participación más allá del simple acto electoral. Otras veces pienso que estamos inmersos en una suerte de círculo vicioso: la ausencia de verdaderas instancias de participación es producto de nuestra actitud abúlica o apolítica.

    3.- Es cierto: los negros también les ponen cara a los blancos de Barrio Norte. El tema es, para mí, el siguiente…
    Yo no me siento en condiciones de cuestionar a los negros que les ponen cara a los de Barrio Norte, que los “discriminan”, retomando tus palabra, porque los negros tienen muchas menos oportunidades para formarse como ciudadanos libres de prejuicios o -seamos honestos- conscientes de sus prejuicios (como bien sugirió Ceci en su comment nadie está libre de prejuicios, ¿verdad?).

    Creo que cuando somos concientes de nuestros propios prejuicios, somos capaces de reconocerlos como tales, de relativizarlos, de manejarlos para que no nos dominen y no nos conviertan en sujetos proclives a la discriminación, a cometer algún agravio o alguna injusticia.

    En todo caso, si algún negro pone cara o discrimina a algún blanco (o a algún otro negro), me siento en parte responsable porque en definitiva pertenezco a una clase social y a un sistema que nunca se preocuparon por brindar una educación verdaderamente plural y democrática para todos mis compatriotas.

    Sí, en cambio, me siento en condiciones de criticar a los blanquitos que tienen/tuvieron acceso a una educación superior y que, en teoría, deberían contar con un espíritu crítico capaz de discernir entre reacciones epidérmicas y fenómenos analizables, estudiables, tan complejos que no pueden reducirse a una cuestión de encasillamiento racial o, como diría Sergio, social.

    Muchas gracias por lo que decís sobre el blog. Sin dudas vos también los enriquecés con tus intervenciones. 😉

    Un abrazo grande.

  18. Estimado oraculo
    Tu amigo Horacio está disconforme con las retenciones y con lo que considera ser un robo por parte de los pool de siembra. Probablemente quien le compra no le pague lo que debe y juegue con las fechas de exportación para aplicarle retenciones que despues no envia al estado sino que aumentan su propio beneficio. Debería quejarse contra su exportador.

    Tiene derecho a estar disconforme, como una desempleada de Aldo Bonzi que paga por la leche el mismo I.V.A. que mi tía Malala que vive en Recoleta y que tiene un ingreso 14 veces superior al suyo.

    Horacio tiene un campo que vale probablemente 3 veces en dólares lo que valía en el 2002 y a quien el Banco Central ayuda estratégicamente con recursos estatales manteniendo un dólar bajo. Si tiene, digamos, 200 hectareas, está sentado en un patrimonio de entre 1,5 y 3 millones de dólares y si lo alquila puede recibir una renta de entre 5 y 8 mil dolares al mes. Para algunos puede no ser una panacea pero es una situación que lo coloca en el 10% más rico de este país.

    Sin embargo, insisto, tiene derecho a quejarse. Puede manifestarse en la plaza o convencer a sus diputados para que protegan sus derechos, pagar campañas de prensa a través de su federación o incluso recurrir a la justicia.

    El problema no es la queja sino los medios. En cualquiera de los paises que la derecha argentina pone como ejemplo, si un grupo de organizaciones bloquearan las rutas nacionales (e internacionales) durante 100 dias, definieran quien pasa y quien no, inspeccionaran camiones y generaran desabastecimiento además de intimar al gobierno, sus dirigentes ya estarían en cana.

    Insisto, el problema no es el desacuerdo sino los medios.

  19. muy interesante y particularmente llamo mi atencion el tema de los NEGROS.
    El tema no es de barrio Norte, es un tema que arrastramos desde la colonia, debido al alto porcentaje de mestizaje que se produjo entre españoles principalmente e indios nativos.
    Este mestizo o criollo fue el continuador del nativo que simepre estuvo al margen de la cultura dominante.
    Fue el gaucho vago del Martin Fierro al que se podia reclutar a .
    por la fuerza y mandar a pelear por la causa de turno.
    Al igual que el nativo sojusgado, el criollo/mestizo opuso una resistencia pasiva a la cultura que lo avasallaba.
    Los descendientes de gringos sienten que hicieron el campo, porque ellos o mejor dichos sus antepasados provenian de una cultura que apreciaba la acumulacion de riqueza, con trabajo obviamente, y como tal se adueñaron del campo que el nativo no tuvo nunca como objetivo de vida. Su objetivo de vida fue siempre vivir en armonia con la naturaleza.
    Ese desprecio por el criollo/mestizo/ cabeza, tiene largo arraigo y no es de recoleta, es de toda la poblacion descendiente de europeos con gran participacion de la clase media, que creo un pais a su gusto, con universidad gratuita para que sus hijos pudieran estudiar y con una cultura de desprecio, continuacion de la vida colonial, que los descalificaba como forma de dejarlo fuera de la competencia de los privilegios que se dio la clase media a costa de los cabezas desposeidos.
    Los negros son otra historia porque pobrecitos la poblacion negra de la colonia fue diezmada en las guerras del siglo XIX y ya quedan pocos rastros de ellos.
    Para los que les interese el problema les recomiendo leer a Carlos Sarasola, http://www.desdeamerica.org.ar, que ofrece una interesante vision de nuestra etnia y de la relacion entre los occidentales dominantes y los criollos mestizos en resistencia pasiva al avasallo.
    Quizas Peron entendio como pocos esta dicotomia y la supo capitalizar, en gran parte por ser el mismo cabeza, pero con los atributos de mando de jefe militar occidental.
    Fue lo que llamariamos una leona de dos mundos!!
    Saludos

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