El sueño de Cassandra

El sueño de Cas(s)andraCuesta redactar una reseña sobre El sueño de Cassandra* sin repetir lo que otros ya escribieron con razón. Léase que no es el mejor trabajo de Woody Allen; que el director neoyorkino vuelve a filmar sobre la suerte y el destino; que la película conformará al público incondicional y en cambio desilusionará a quienes esperan reencontrar el talento plasmado en obras legendarias (por ciertas coincidencias temáticas, Crímenes y pecados sería «la» referencia en este caso). Ante el riesgo de redundancia, este post prefiere evitar las exigencias de un análisis crítico, más bien convencional, y en cambio simplemente celebrar el regreso de un cineasta querido y admirado.

Que arrojen la primera piedra quienes estén libres de preocupaciones recurrentes. Que la arrojen también quienes consideren haber vaciado el tintero por completo. Mientras tanto, el resto todavía podemos entender que Allen se permita retomar las hipótesis y reflexiones desarrolladas en la mencionada Crimes and Misdemeanors y hace tres años en Match point.

Incluso sabremos aceptar la tendencia a cierta sistematización casi pedagógica. Me refiero, por un lado, a la elaboración de parlamentos que cada tanto recuerdan la oposición entre libre albedrío y fatalidad y, por el otro, a la decisión de citar distintas obras y mitos de la Antigua Grecia.

Al margen de estas observaciones relativas al guión, los espectadores podemos disfrutar de virtudes habituales en la filmografía alleniana. Entre ellas, las actuaciones (Colin Farrell da la sorpresa más grata), la fotografía (como en Scoop, aquí también se nota que don Woody se ha enamorado de la campiña inglesa) y la banda sonora (¿el pretendidamente despiadado Javier Porta Fouz se habrá vuelto a escandalizar ante el supuesto snobismo musical?).

Hay quienes sostienen que Allen está viejo, y que por lo tanto debería jubilarse. Por suerte, el director norteamericano los ignora olímpicamente y sigue ejerciendo su oficio con sello propio, para beneplácito de quienes -a pesar de eventuales altibajos- seguimos valorando el cine de autor.

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* En principio el título Cassandra´s dream remite al apodo de un galgo de carrera que sirve de inspiración para bautizar a una embarcación; por lo tanto no está mal que los traductores hayan respetado la ortografía inglesa del nombre propio. Pero el título también remite al mito griego de la visionaria Casandra, cuya ortografía en castellano es con una sola » s «