Hollywoodland

HollywoodlandSegún la ficha publicada por IMDb, Allen Coulter cuenta con una vasta experiencia en televisión; de hecho dirigió capitulos de Roma, Sex and the city, Six feet under, Los Soprano, Los expedientes X entre otras series exitosas. No sorprende entonces que su primera película Hollywoodland se relacione con la pantalla chica y, más precisamente, que gire en torno a un ícono de la TV norteamericana: George Reeves, actor que saltó a la fama por personificar al Superman catódico de los ’50.

El guión de Paul Bernbaum combina los géneros biográfico y policial, quizás porque una propuesta biográfica a secas habría interesado a pocos. De ahí la importancia asignada al detective Louis Simo, verdadero protagonista del film y responsable de inocularnos cierta dosis de curiosidad por el supuesto suicidio de una estrella a esta altura olvidada, para muchos desconocida.

Para que no quepan dudas de la mencionada dualidad, Coulter presenta dos relatos en paralelo. Por un carril (biográfico), se desplaza Ben Affleck interpretando a Reeves y mostrándonos los entretelones de una carrera sesgada por el encasillamiento. Por el otro carril (policial), se desplaza Adrien Brody, encarnando a un investigador primero inescrupuloso, luego obsesionado por la búsqueda de la verdad.

El primer relato remite al antes del suicido/asesinato. El segundo, al después. La continuidad entre ambos tiempos excede la condición biográfico-policial y pone en evidencia la intención de cierto retrato social del mundillo hollywoodense. El fresco no difiere demasiado de lo que pudimos haber visto en otros largometrajes ambientados en un contexto similar, por ejemplo Infame (de lejos, me quedo con el trabajo de Douglas McGrath).

Probablemente lo mejor de Hollywoodland sean las actuaciones de Diane Lane, Bob Hoskins y el siempre airoso Brody. También es probable que éste sea uno de los mejores trabajos de Affleck, dentro de sus limitaciones.

Por lo demás, la opera prima de Coulter no presenta grandes virtudes; tampoco grandes defectos. Quizás por eso existen altas chances de que, con el tiempo, los espectadores la olviden… tal como olvidaron a George Reeves.