Haciendo (¿de cuenta?)

Esta vez no existe margen para la duda. Los nuevos carteles amarillos dispuestos en la vía pública también figuran en el sitio web del Gobierno de la Ciudad, como material de la campaña «Haciendo Buenos Aires», y la foto que ilustra este post coincide con la cuarta captura publicada en la página oficial.

Mi comentario es el mismo que el de un año atrás. Lo transcribo con algunos matices en función del contexto actual:

Estaría bueno que, antes de lanzar una campaña gráfica en la calle, los publicistas contratados por el PRO* consultaran algún manual de lengua castellana.

Por lo pronto, construcciones como «estamos haciendo que nadie los lastime (a los árboles)» o «hagamos que todos nos manejemos mejor» están más cerca de una mala traducción literal del inglés que de la aplicación correcta de nuestra gramática. De hecho, el «hagamos que» es una localización (anglifiquémosnos del todo, ya que estamos) del clásico «let us» o «let’s». Desde este punto de vista, «hagamos que todos nos manejemos mejor» equivaldría entonces a «let´s drive/behave better».

Dicho sea de paso, en un cartel que reza «estamos haciendo que haya menos baches», convendría que la frase siguiente fuera «hagamos que todos manejemos mejor», sin el «nos» redundante. También dicho de paso, la decisión de asociar una acción positiva (en estos casos plasmada en el verbo «hacer») a una subordinada negativa (a partir de la palabra «menos» en el caso de «estamos haciendo que haya menos baches» o de la palabra «nadie» en el caso de «hagamos que nadie los lastime» o «hagamos que nadie tire los papeles al piso«) contraviene las reglas más básicas de la lógica discursiva.

Foto tomada ayer jueves con celular en pleno centro porteño, sobre Leandro Alem a la altura de Paraguay

En otras palabras, suena por lo menos rebuscado «hacer para que nadie haga» (tal o cual cosa) o «hacer para que haya menos» (tal o cual cosa). En términos matemáticos, estas construcciones remiten a esa combinación +- que en definitiva remite a la noción de 0 (cero).

Nuestro español nos ofrece alternativas mucho más directas y contundentes para decir lo primero (bendito sea el verbo impedir) y lo segundo (benditos sean los verbos reducir o disminuir). Pero, claro, probablemente los cráneos publicitarios responsables de esta campaña hayan pensado que los verbos impedir, reducir, disminuir van en contra de la imagen PRO, y por lo tanto deben ser erradicados del campo lexical utilizado por el partido gobernante.

Este mismo razonamiento se esconde detrás de la insistencia en el hacer. En un hacer aseverativo y continuo o, sigamos anglificándonos, non-stop («estamos haciendo») y un hacer imperativo («hagamos»), en ambos casos inclusivos/participativos (por eso el uso de la segunda persona del plural) para que ningún malintencionado denuncie la falta de espíritu democrático.

El problema es que algún malintencionado podría sugerir que, en realidad, la expresión «hagamos que» es la versión elíptica de una expresión autóctona y auténtica: «hagamos de cuenta que». De hecho, alguna mente intrigante podría reemplazar el subjuntivo por el indicativo, y revelar la verdadera intención de las leyendas inscriptas en los carteles amarillos: «hagamos de cuenta que todos (nos) manejamos mejor» o «hagamos de cuenta que nadie tira los papeles en el piso» o «hagamos de cuenta que nadie los lastima (a los árboles)».

Ante este riesgo, cuesta creer en la pertinencia y efectividad de una campaña cuyo texto pretendidamente coloquial, canchero, ¿cosmopolita? termina convirtiéndose en ejemplo de gran desatino gramatical… y comunicacional.

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* Comentario al margen: recién ahora reparo en la desaparición del sitio web que el partido de Mauricio Macri había montado durante la campaña pre-electoral, y cuyo link era http://www.ciudadpro.com/.