Fondo patriótico

Antigua moneda argentina, perteneciente a la serie Patacón (leyeron bien, Patacón)Hace algunos días, tal vez semanas, la expresión «fondo patriótico» viene deslizándose en charlas de café, conversaciones telefónicas, incluso en mails masivos con apariencia de spam. Quienes la mencionan se erigen en voceros de una información precisa, preciada y preciosa, en principio emitida por una fuente «muy confiable»: alguien que trabaja en un banco o entidad financiera; alguien que trabaja en un organismo internacional; alguien que trabaja en una gran empresa; alguien que trabaja en las altas esferas gubernamentales.

La expresión aparece ligada a un contexto discursivo cuyos términos clave nos espantan a la mayoría de los argentinos de clase media, a saber, «agujero fiscal», «corralito bancario», «bonos de canje». De esta manera, nos retrotrae al estallido de fines de 2001, cuando la caída de la convertibilidad arrastró al entonces Presidente de la Rúa y a nuestros ahorros. Probablemente también alborote las mentes de quienes todavía recuerdan el fraude que los máximos responsables de la gesta solidaria por Malvinas cometieron en 1982.

La debacle se presenta entonces como la re-versión de una tragedia inevitable, y el mensaje (ese mensaje alarmista que denuncia la inminente creación de un fondo patriótico perverso) se consolida como un secreto compartido que pretende salvarnos del caos. Una advertencia reveladora y solidaria que -si la información difundida es veraz- luego, según las circunstancias, cederá paso al coloquial «te dije» o «no digas que no te avisé».

En un país habituado a repetir errores y condenado a transitar una suerte de Historia circular, es posible que efectivamente el Gobierno termine imponiendo un nuevo corralito bancario como «contramedida para arremeter contra el paro agropecuario». De ser así, existen altas chances de que vuelvan los cacerolazos, las marchas, las corridas, el gatillo fácil, la muerte, el infierno político, económico, social e institucional.

También es posible que la advertencia difundida sea otro caso de rumor infundado y pre-fabricado, cuya falsedad no le impide lograr su cometido: en esta ocasión, provocar una estampida bancaria que termine de derribar a una Presidenta cada vez más cuestionada e inestable. De ser así, existen altas chances de que vuelvan los cacerolazos, las marchas, las corridas, el gatillo fácil, la muerte, el infierno político, económico, social e institucional.

En cualquiera de las dos situaciones (por ahora hipotéticas), la conclusión es la misma: por lo visto, los argentinos no aprendemos nunca/más.

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A continuación transcribo el mensaje que me llegó vía correo electrónico ayer a la tarde y cuyo contenido cita, en parte, este post.

«Compatriotas, una fuente muy confiable, me acaba de informar que para la semana entrante ó dentro de los próximos quince días, el gobierno planifica una de sus últimas jugadas. Bajo el nombre de ‘Fondos Patrióticos’, están ultimando los detalles para recrear un nuevo ‘Corralito Bancario’. Será como el anterior, pero con una modalidad especial: Se emitirán bonos de canje, que no valdrán ni la tinta con que los emitirá la Casa de la Moneda. Están previendo un agujero fiscal de más de diez mil millones que no ingresarán como retención de exportaciones. Es la contramedida que preparan para arremeter contra el inminente paro agropecuario».