Que vuelva el aguatero

Plástico chirlo; tapa a rosca ultra-resistenteQué amargura… Tengo ganas de escribir algo más o menos gracioso sobre las dificultades que se me presentan cada vez que intento destapar una botella de agua Dasani y, cuando en nombre de cierta rigurosidad editorial busco los links correspondientes a empresas y marcas aludidas, descubro un cruce de acusaciones, testimonios y descargos que atentan contra cualquier ejercicio humorístico.

Basta con ingresar la palabra clave en Google y pispear los primeros resultados arrojados para asomarnos a la intrincada galaxia de la (des)información. De hecho, enseguida nos convertimos en presa fácil de rumores, campañas de desprestigio, publicidad desleal, marketing viral y demás delicias de la comunicación periodística e institucional. 

Minutos atrás, sólo sabía que Dasani era (es) el agua de Coca-Cola, punta de lanza que la omnipresente multinacional viene afilando hace algún tiempo para conquistar el apasionante mercado de las bebidas sin alcohol, más allá del rubro gaseoso/burbujeante. También podía describir con cierto grado de comicidad las características de una botella fabricada con plástico «chirlo» y con una tapa a rosca que ni la imbatible Frankie podría doblegar.

Ahora caigo en la cuenta de cuán frívolo habría resultado un post sobre las dificultades que se me presentan cada vez que lidio con cierta marca de agua mineral. En un mundo donde lo que bebemos, comemos, respiramos contiene alguna sustancia non-sancta, cuesta conservar el sentido del humor.