Terminator: the Sarah Connor chronicles

Uno de los tantos posters promocionales de The Sarah Connor chroniclesPocas veces un primer capítulo puede prometer tanto como aquél que Warner Channel emitió ayer martes, y que corresponde al estreno local de Terminator: the Sarah Connor chronicles. La tarea no es sencilla porque, por un lado, se trata de la adaptación televisiva de una película exitosa que ya cuenta con su propia saga cinematográfica y, por otro lado, el mencionado film y sus sucesores se convirtieron en hitos casi intocables para muchos cinéfilos.

La idea de una nueva versión (en este caso catódica) exige un golpe de volante pronunciado, que adivinamos a partir del título de la serie y que se anuncia con bombos y platillos. De hecho, atrás quedó el célebre ménage à trois conformado por James Cameron, Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton; hoy la gran protagonista es la Sarah Connor interpretada por Lena Headey (de ahí la decisión de relatar «sus» crónicas que –IMDb dixit– ya sumaron nueve episodios en los Estados Unidos).

Quizás… Quizás… Quizás… Quizás con el tiempo el protagonismo sea compartido por otra mujer: la cyborg aliada, también enigmática, enviada por el mismo John Connor adulto para proteger al John Connor adolescente que vemos en pantalla, y encarnada por la ascendente Summer Glau.

Al margen de esta sospecha, lo cierto es que la serie parece explotar la faceta más aguerrida de la condición materna*. Por lo pronto, Sarah no sólo se desempeña como heroína indiscutible, encargada de preservar la vida de su por momentos temeroso vástago sino como competidora ocasional de esa otra combatiente -más joven, ¿más bella?- que vino del futuro para ayudarla.

Sobre todo al principio, este primer capítulo pareció rendirle homenaje a El fugitivo dada la multiplicación de escenas de persecución (persecución que se presenta como inacabable y como arbitraria e injusta). Pero no. Éste es el regreso de Sarah Connor y de, por lo visto, una sucesión de terminators incansables (ninguno como el insuperable Arnold).

Habrá que estar atentos a lo que sucede después del, esta vez semanal, to be continued… Ojalá las promesas del estreno no caigan en saco roto.

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* En este punto cabe destacar el parlamento de Sarah sobre cómo la pérdida de un hijo es equiparable a la experiencia de un holocausto y sobre cómo, en su situación particular (es decir en tanto madre de un líder revolucionario), el paralelismo deja de ser una simple figura retórica para remitir a un pronóstico que efectivamente compromete a toda la Humanidad.