Pushing daisies

Pushing daisiesUna de dos… O bien Pushing daisies es un dechado de virtudes, tanto que inspira la confección de un blog exclusivo para seguidores hispanoparlantes, tanto que toda la campaña gráfica y televisiva puesta en marcha hace semanas responde a la noble intención de compartir una buena nueva. O bien la última novedad de Warner Channel deja bastante que desear, y por eso necesita de toda una parafernalia publicitaria para asegurarse un inmerecido lugar entre las preferencias catódicas del público latinoamericano.

Después de mirar el capítulo estreno que se emitió el jueves pasado, cuesta decidirse por una u otra hipótesis. No obstante, hay quienes tenemos ganas de apostar a una propuesta que juega con la alternativa de la resurrección, con la posibilidad de ganarle a la Muerte (al menos por 60 segundos) y con el desafío que supone la prohibición de tocar -siquiera rozar- a la persona amada.

Aunque desde una perspectiva distinta, esta serie comparte con Six feet under la intención de desacralizar nuestra relación con la Parca y con el ceremonial del luto. Por otra parte, también retoma de una manera bastante original la problemática del amor prohibido, imposible de concretar.

Además de basarse en un guión ocurrente, esta comedia negra cuenta con la actuación del carismático Lee Pace (algunos recordarán el asesino Dick Hickock que compuso en Infame). La química entre su personaje Ned y Charlotte (interpretada por Anna Friel) es otro elemento a favor.

Para terminar, una observación al margen de la impresión favorable que Pushing daisies pueda causar por mérito propio. Me refiero a la decisión de que los cortes publicitarios de este primer capítulo se empecinaran en anticipar/promocionar el inminente lanzamiento de otra novedad: Terminator. The Sarah Connor chronicles, protagonizada por Lena Headey.

¿Acaso este bombardeo es realmente necesario? ¿No se trata de una estrategia en definitiva contraproducente? Contraproducente para el canal, porque la apuesta a la repetición subestima a la audiencia. Contraproducente para el programa presentado en sociedad, porque tanta interrupción monotemática satura a cualquiera y por lo tanto corre el riesgo de espantar a los televidentes curiosos, interesados, pacientes y bienaventurados.