Caos olímpico

El lunes pasado el paso caótico de la antorcha olímpica por París tuvo su cobertura de rigor en la prensa argentina y, por razones obvias de una manera más detallada, en los medios franceses. Por ejemplo, las cámaras locales (locales de allá) mostraron el momento en que activistas muy bien entrenados treparon al mejor estilo hombre araña a la Torre Eiffel y luego desplegaron grandes afiches para denunciar al Estado chino por violar derechos humanos dentro de su territorio y en el Tibet.

Quienes diseñaron estas pancartas supieron retomar la simbología distintiva de los grandes juegos deportivos, y adaptarla a un contexto de invasión y totalitarismo. Algo similar hizo Mic-Mac, cuya ilustración apareció publicada en el muy recomendable blog colectivo Agoravox.

Ilustración de Mario Montolivo, alias Mic Mac

La intención de este post consiste simplemente en compartir este dibujo y en invitarlos a imaginar qué sucederá pasado mañana, cuando la antorcha de la discordia llegue a nuestra -de por sí caótica– ciudad de Buenos Aires. 

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

2 thoughts on “Caos olímpico

  1. Cómo se repite la Historia. Esto de las olimpíadas en China me hace acordar a lo que pasó con las olimpíadas en tiempos de Hitler y con el Mundial’78 en tiempos de Videla. En realidad, la coincidencia se da en el hecho de que los eventos deportivos suelen convertirse en excusa para que las dictaduras expongan sus discursos falsos sobre el pluralismo y la sana competencia y para que los opositores denuncien la verdad de la milanesa. Igual, me parece que esta vez el activismo opositor está mucho mejor organizado que en 1936 y 1978.

    Claro que la comunidad internacional está mucho más dispuesta a acompañar las críticas lanzadas contra un régimen comunista y contra un país no occidental y cristiano que a escuchar las acusaciones contra dictaduras que, en mayor o menor medida, fueron respaldadas por las grandes potencias de Occidente. Como sea, está muy buena la ilustración de Mic-Mac.

    Un saludo.

  2. Creo que, en términos institucionales (u oficiales, si se quiere), la comunidad internacional siempre es reticente a la hora de condenar dictaduras porque, supongo, una actitud más comprometida la obligaría a revisar -eventualmente revertir- conductas propias.

    Por otra parte, pienso que la expresión “comunidad internacional” es más bien una entelequia. Por lo pronto, representa el poder político mundial que tienen las potencias por encima de los países en vías de desarrollo y/o subdesarrollados.

    Dicho esto, coincido con vos, Martincho, en que la polémica desatada a raíz de estas olimpíadas nos retrotrae a otros eventos deportivos organizados en otros lugares non-sanctos: Berlín en 1936 y Buenos Aires en 1978 son ejemplos bien gráficos. También coincido en que, quizás debido a ciertas características de la globalización, los activistas opositores tienen más y mejores herramientas a la hora de organizar un boycott mediático.

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