La joven vida de Juno

La joven vida de JunoDurante su primera media hora La joven vida de Juno se presenta como una comedia sobre el embarazo accidental de una adolescente de 16 años. La anécdota de la pérdida de la virginidad, el anuncio de la noticia bomba, la referencia al aborto legal, la primera entrevista con quienes serán los padres adoptivos de la criatura parecen anticipar la crónica displicente de un imponderable que, para muchos, es sinónimo de tragedia. Curiosamente, a partir de su segundo tercio, la película dirigida por Jason Reitman abandona el estilo «cool» y se pone solemne cuando decide reivindicar la fuerza del amor y de la maternidad.

Desde esta perspectiva la experiencia resulta un tanto frustrante independientemente del buen manejo cinematográfico del relato. Es decir, podemos disfrutar del sentido del humor que encontramos al principio del film, de una banda sonora interesante, de una edición que utiliza recursos de la historieta (un poco como en la mexicana Amar te duele), pero el cambio de tono malogra la promesa de transgresión o al menos de originalidad*.

El resultado de esta transformación es un producto híbrido. De hecho, no estamos ante una comedia realmente atrevida; tampoco estamos ante una reflexión concienzuda sobre el embarazo adolescente; estamos ante una mezcla insulsa de ambos intentos.

Probablemente lo mejor de La joven vida de Juno sean las actuaciones, especialmente la de Ellen Page a cargo del rol protagónico. Por lo pronto, la joven actriz sabe adaptarse al mencionado cambio de tono, y salir airosa tanto en los pasajes ácidos/irónicos como durante los dos últimos tercios impregnados de corrección protocolar.
 
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* Es cierto. A nivel anecdótico, el guionista Diablo Cody evita el final estrictamente convencional. Sin embargo, los lugares comunes se infiltran de un modo solapado en un mensaje edificante y conciliador.