Triángulo extemporáneo

La spectatrice, desde el triángulo extemporáneoLa experiencia de volver a la “casita de los viejos” no es buena ni mala; en realidad es extraña. El hogar paterno/materno se transforma en una especie de Triángulo de las Bermudas donde pasado y presente nos zambullen en una rara simultaneidad. De hecho, aunque conservamos la rutina propia de nuestra vida adulta, los hijos pródigos (por llamarnos de alguna manera a quienes desembarcamos por algunas semanas en el hogar donde nos criamos) nos reencontramos con usos y costumbres que alguna vez creímos propios y que ahora nos resultan lejanos, ajenos, arbitrarios.

La sensación de reencuentro también surge en un nivel más íntimo o introspectivo. La habitación que linda con el lavadero, los adornos que cuelgan de las paredes, las fotos atesoradas en portarretratos y debajo del vidrio que protege al escritorio, los libros escolares que sobreviven en la vieja biblioteca, la fragancia de las sábanas desplegadas en la cama de una sola plaza conforman las condiciones ideales para la aparición de fantasmas internos.

Atención. Fantasmas no en un sentido macabro o tenebroso, sino más bien onírico, cercano a la revelación de las ilusiones ópticas y los flashbacks. Imágenes que nuestro cerebro proyecta a nuestro alrededor y que nos devuelven -aunque sea por un rato- al adolescente que fuimos, al padre que perdimos, a los amigos que eligieron otro camino.

La experiencia de volver a la “casita de los viejos” no es buena ni mala. En realidad es extraña; por momentos, también extemporánea. Quizás por eso preferimos que dure poco. Lo mínimo indispensable.

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Este post es apenas una excusa para anunciarles mi ausencia online durante algunos días, el tiempo que tarde en reacondicionar mi departamento después de tres semanas de haberlo dejado en manos de un pintor multifuncional.
Nos leemos en breve, estimados amigos de Espectadores. 😉

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

8 respuestas a “Triángulo extemporáneo

  1. Si tu experiencia es comparable al triángulo de las Bermudas, la mía se pareció al cuadrilátero de un ring. Quién hubiera dicho que volver a la casita de los viejos tiene implicancias tan geométricas.
    Supongo que unos cuantos te esperamos al pie del cañón, Spectatrice. Que el reacondicionamiento se haga bien y pronto.
    Un saludo.

  2. Yo soy de ir cada tanto a visitar a la casa de mis viejos (al menos una vez al mes), y me pasa algo parecido, hasta a veces me choca las costumbres que siguen ahi, a veces me siento como que voy a la casa de alguien, pero a veces me cuesta creer que vivia ahi, hay veces que estoy perdido, me siento un extraño, pero tambien ver donde estuve y ver a mis viejos me hace tambien bien, una mezcla rara que no puedo explicarlo, pero en esta nota, se acerca bastante a lo que siento.
    Gracias
    Salute!

  3. Spectatrice:
    Que ese bienestar dure lo necesario. Quizás nuestra historia será la misma cuando nuestros hijos regresen por ese pasaje que recuerdas, hacia la “casita de los nuevos viejos ”
    Abrazo cordial para tu estadía de fantasma en las memorizaciones de tu alejada infancia.

  4. Martincho, Ceci, Nico, Vanina, Pati @-;–, Rodolfo, gracias por sus buenos deseos. Ya estoy nuevamente instalada en mi hogar dulce hogar. ¡El problema es que me quedé sin computadora! De ahí la prolongación de mi ausencia. 😦

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