Los juegos de Mastropiero

Los juegos de MastropieroLos juegos de Mastropiero es mucho más que un libro exclusivo para fanáticos de Les Luthiers. De hecho, el trabajo de Carlos Núñez Cortés debería ser considerado por maestros y profesores de Lengua como guía pedagógica para transmitir a los alumnos la valoración de nuestro castellano y para repasar las distintas figuras retóricas que enriquecen nuestra comunicación escrita y verbal, aún cuando no somos del todo concientes de su utilización e incluso ignoramos sus etiquetas académicas.

Editada por Emecé en 2007, esta publicación va por su tercera tirada. El éxito no sorprende, primero, porque se trata de una obra rigurosa y a la vez entretenida (al final de cada capítulo figuran juegos de palabras y de lógica para divertimento del lector) y, segundo, porque -además de proponer una suerte de catálogo idiomático- recopila los pasajes más hilarantes de los sketches que hicieron famoso al grupo integrado por Ernesto Acher (hasta 1986), Marcos Mundstock, Carlos López Puccio, Daniel Rabinovich, Jorge Maronna y el mismo Núñez Cortés.

En las antípodas de los escritores propensos al autobombo apabullante, aquí el autor no se limita a reflotar producciones propias. También transcribe textos de autores precursores de la llamada «ludolingüística» (por ejemplo Raymond Queneau o Francisco de Quevedo) y mails enviados por seguidores de Les Luthiers, con reflexiones y desafíos que pretenden retomar ocurrencias y personajes pergeñados por estos otros grandes del humor argentino.

El oxímoron, las hipérboles, los retruécanos, las paranomasias, los palíndromos, las palabras promiscuas, los acrósticos son algunas de las figuras que Núñez Cortés cataloga, define, ejemplifica. De esta manera, el alguna vez bioquímico sabe dar cátedra sobre distintos usos del español, sobre sus polisemias y sobre un tipo de ingenio: aquél eminentemente verbal, perenne, casi universal (al menos, en este caso, para los hispanoparlantes).

Los juegos de Mastropiero cuenta con 392 páginas que pueden leerse y jugarse en un solo día. Así de estimulante es esta obra que -es muy probable- pronto exigirá una cuarta ¡tal vez quinta! reedición.