U-Carmen e-Khayelitsha

U-Carmen e-KhayelitshaHabría que preguntarle a algún fanático de Carmen qué opina de U-Carmen e-Khayelitsha, adaptación cinematográfica que Mark Dornford-May hizo de la célebre ópera compuesta a fines del siglo XIX por Georges Bizet. De hecho, el director británico se tomó las siguientes libertades: trasladar la obra al presente y a un barrio pobre de Sudáfrica, traducir al idioma xhosa el libreto escrito por los franceses Ludovic Halévy y Henri Meilhac, insertar algunas piezas corales autóctonas en la partitura oficial, y -lógico- cambiarles la fisionomía a la cigarrera y demás personajes originalmente españoles (sevillanos, para ser más exactos).

Para los legos en la materia, la experiencia resulta enriquecedora. Mal que mal, todos alguna vez escuchamos las arias más famosas (el estribillo de la habanera sobre el amor o las coplas de Toreador, al menos), y por lo tanto podemos apreciar el alcance de esta actualización. Es posible que muchos también tengan ganas de saber más sobre la versión original.

Los alérgicos al canto lírico deben saber que Dornford-May aggiorna en términos narrativos y también musicales. Por un lado, la filmación en exteriores, la inclusión de breves coreografías tribales, los parlamentos coloquiales agregados al libreto primario liberan a la obra del andamiaje teatral y del lenguaje exclusivamente operístico. Por otro lado, Pauline Malefane, Andile Tshoni, Zweilungile Sidloyi -por nombrar sólo a quienes componen el triángulo protagónico- cantan de una manera más fluída, menos acartonada, que lo que exigen las puestas en escena tradicionales.

Dicen que los verdaderos clásicos, que las verdaderas obras de arte, se mantienen indemnes al paso del tiempo, a las más diversas -incluso a las más desacertadas- adaptaciones, a las mil y una exposiciones en distintos lugares y momentos. Pues bien, U-Carmen e-Khayelitsha confirma la vigencia, pertinencia y belleza del trabajo de Bizet, y además demuestra que la ópera (como el cine) no es propiedad exclusiva de un país, de una cultura, de una época, de un formato. De ahí, justamente, su carácter universal. 

Aún así, por las dudas, sería interesante conocer la opinión de los fanáticos de la Carmen original. A ver si tantas libertades resultan excesivas…