Hostel

HostelCon Hostel, Eli Roth elige el camino más fácil para inspirar terror: sugerir sesiones de tortura, vejación, mutilación; mostrar miembros amputados, cuerpos ensangrentados, vómitos chorreados; y ambientar la pesadilla lejos, muy lejos de casa (en este caso, entiéndase por «casa» los idílicos Estados Unidos). Sin dudas, esta película estrenada en Argentina hace año y medio se encuentra en las antípodas del buen cine que de tanto en tanto le devuelve cierta dignidad a un género habitualmente bastardeado.

En realidad, las escenas de tortura, vejación, mutilación no asustan. A lo sumo impresionan o repugnan. Lo que mete miedo es otra cosa. Para empezar, el subtexto xenófobo y misógeno del guión. De hecho, la moraleja de este film apunta a la necesidad de tener cuidado cuando se hace turismo en Europa, especialmente si se decide viajar al interior de una nación perteneciente al ex bloque soviético: corremos el riesgo de toparnos con personajes más peligrosos, perversos, criminales que el mismísimo conde Drácula.

Ojo también con los holandeses, una banda de drogadictos degenerados. Y, por las dudas, conviene ignorar a las mujeres bellas oriundas de cualquier país, prostitutas malvadas, entrenadas para reclutar candidatos a convertirse en objeto de aberrantes prácticas masoquistas.

En la historia de Roth también asusta el desenlace (los interesados en ver el film harán bien en saltear lo escrito a continuación). Me refiero a la intención reparadora que suele aparecer en la mayoría de los cuentos de terror, y que en esta ocasión consiste en hacer que el único sobreviviente de la terrible experiencia termine torturando, mutilando y degollando al verdugo mayor. La idea de justicia por mano propia, la Ley del Talión, en todo su esplendor.

Pero lo que verdaderamente aterra de esta propuesta es que, al parecer, cuenta con el aval de Quentin Tarantino. Por lo pronto, uno de los elementos de promoción del largometraje es la mención del talentoso director norteamericano como «presentador» oficial.

Una última observación… En Hostel, Derek Richardson encarna a un Josh tan naïf, responsable, buen tipo como el Patrick que interpreta en Men in trees. A lo mejor, los creadores de la serie protagonizada por Anne Heche decidieron resucitar a un personaje que, de lejos, era el que menos merecía terminar tan pero tan mal. ¿No es un poco escalofriante, esto también?