Indiferencia mediática y más

Por obra y gracia de la casualidad, ayer me enteré de que científicos argentinos descubrieron un método más eficiente para combatir la bacteria agente de la gangrena, el tétanos y el botulismo. Curiosamente -o no- me topé con la buena nueva en un cable de la AFP mientras recorría las páginas correspondientes al servicio informativo de Yahoo! France. Intrigada por saber cuál fue la cobertura de nuestros medios, recurrí al buscador de noticias de Google. La captura de los ítems obtenidos figura a continuación.

Según el relevamiento de Google, La Nación aparece como el único diario nacional interesado en difundir el descubrimiento de nuestros cientificos

Es cierto que este motor de búsqueda no funciona de manera exacta, pero también es cierto que suele arrojar listas bastante representativas. En este caso, el hecho de que los resultados remitan a un solo diario local –La Nación– no es un dato menor. Al contrario, refleja los criterios de «noticiabilidad» que rigen la agenda periodística nacional y que privilegian otro tipo de contenido: dimes y diretes de la política vernácula, sucesos policiales/delictivos, rumores de la farándula, resúmenes deportivos, acontecimientos insólitos varios.

Dicho esto, el espacio reducido que nuestros medios le conceden a la labor de nuestros científicos refleja algo más que cierta indiferencia periodística. El fenómeno se corresponde con la historia reciente de nuestro país, signada por la fuga de cerebros, por la pauperización salarial que sufren los profesionales no emigrados, por el desmantelamiento de universidades, laboratorios, hospitales y demás organismos públicos dedicados a la investigación.

Aún así, es decir, aún cuando la cuestión de fondo parte de nuestra condición de país subdesarrollado -por lo tanto incapaz de retomar/fortalecer su actividad científica-, el desinterés que transmiten nuestros medios, y que también caracteriza a nuestra sociedad, no pasa inadvertido. Probablemente por todo esto, dar con la mencionada buena nueva fuera de la Web local causa pena y algo de vergüenza antes que satisfacción y orgullo.