The E! True Hollywood Story

The E! True Hollywood StoryAl margen de lo que podamos pensar sobre el periodismo de espectáculos cholulo, comadrón, a veces sanguinario, algo es seguro: el programa The E! True Hollywood Story ofrece una propuesta esmerada, de alguna manera de calidad. Calidad, en cuanto a la elaboración de guiones con una buena dosis de misterio, intriga y revelación.

No importa el material de archivo del que dispongan, tampoco la cantidad de entrevistados que consigan. En este caso, los productores de E! Entertainment Television suelen pergeñar historias atrapantes porque saben elegir a la persona cuya secreta y/o truculenta vida mostrarán, y porque también saben montar un discurso periodístico ficcionalizado en base a elementos del género policial y del folletín.

El primer acierto presenta distintas variantes. De hecho, The E! THS tiene el don del oportunismo (si todavía no lo hizo, seguro en breve emitirá algún especial dedicado a Heath Ledger); el don de la nostalgia (sus rescates emotivos incluyen actores, cantantes, modelos top, series de TV, películas referentes de glorias pasadas) y el don de saber lo que el morbo espera.

A partir de estas tres aptitudes, los hacedores del programa arman documentales que alimentan rumores y leyendas sobre films malditos, sobre estrellas estrelladas, sobre héroes y heroínas que sobrevivieron al infierno. De esta manera, la televisión nos convierte en espectadores/detectives de vidas ajenas, cuyas desventuras descubrimos por partes, como en una telenovela o folletín, entre separadores de publicidad.

La idea de redactar esta reseña terminó de conformarse a partir de un almuerzo compartido con una amiga y también blogger. A ella le debo la reflexión acerca de esta estructura por entregas que a veces corre el riesgo de resultar un tanto pesada. No por la estructura en sí, sino por la manía de recapitular/adelantar antes y después de cada corte.

Desde ya, programas como The E! True Hollywood Story son discutibles desde otras perspectivas. Por ejemplo, desde la ética en general, desde la ética periodística en particular, desde lo que significa que un canal entero gire en torno a la meca de la industria cultural.

Sería interesante si este post pudiera encender la mecha en alguno de estos sentidos. En caso contrario, habrá que quedarse con la sensación de que el periodismo cholulo también puede hacerse con cierta calidad.