Secretos y mentiras

Secretos y mentirasNo integra la lista de mis diez favoritas, y sin embargo Secretos y mentiras es una de esas películas que miro cuando se presenta la oportunidad (justamente este mes, distintos canales de cable se turnan para pasarla cada tanto). Porque el guión y la dirección de Mike Leigh es irreprochable, porque las actuaciones de Brenda Blethyn, Timothy Spall, Claire Rushbrook, Marianne Jean-Baptiste y Phyllis Logan son perfectas, sin dudas este film es uno de los más recomendables del cine británico contemporáneo.

Además de poseer cualidades cinematográficas indiscutibles, este largometraje propone una interesante aproximación a un aspecto inherente a la (¿in?)comunicación humana: lo no dicho. Lo no dicho por omisión (los secretos) y lo no dicho por distorsión o desviación (las mentiras). Y qué mejor caldo de cultivo para este fenómeno que el seno familiar.

En pocas palabras, el trabajo de Leigh tiene la rara virtud de saber abordar distintas situaciones altamente dramáticas con sencillez, sensibilidad y serenidad. A diferencia de ciertos intentos petendidamente reflexivos sobre flaquezas y miserias de nuestra pequeña humanidad, este largometraje evita los lugares comunes, los golpes bajos y las posturas grandilocuentes.

La simplicidad con la que el guionista y director inglés descubre los secretos y mentiras que hace años distancian y resienten a los Purley permite que los espectadores nos compenetremos con un retrato de familia que bien puede trasladarse, en otras circunstancias, con otros problemas y otros personajes involucrados, a nuestra propia experiencia familiar.

Cuesta creer que quien interpreta a la vapuleada, inestable, conmovedora y por fin esperanzada Cynthia sea la misma actriz encargada de encarnar a la simpática y osada Grace en El jardín de la alegría, y a la insoportable madre de Elizabeth en Orgullo y prejuicio. Evidentemente, la notable Brenda Blethyn es dueña de una versatilidad tal que es capaz de «desaparecer» detrás de sus personajes; por eso resulta casi irreconocible.

El elenco que la rodea también merece un párrafo aparte. Especialmente Timothy Spall, actor igualmente talentoso cuyo rostro les «sonará» no sólo a los seguidores del cine británico, sino a los amantes de grandes producciones cercanas a Hollywood como la saga de Harry Potter, Lemony Snicket, una serie de eventos desafortunados o la recién estrenada Encantada.

Dado que nuestra televisión mantiene intacto su culto a la repetición (de hecho, en verano lo practica más a menudo), no es mala idea elaborar una lista de programas/películas que valgan la pena volver a ver. Empecemos hoy a confeccionarla, y que Secretos y mentiras ocupe un merecido primer lugar.