Otros días vendrán

Otros dias vendránOriginaria de nuestra Madre Patria, Otros días vendrán pertence a esa clase de películas que al principio andan por buen camino pero que en algún momento empiezan a derrapar para luego desbarrancarse estrepitosamente. En este caso, es probable que la caída sea consecuencia de un guión que no logra encontrar su lugar entre el retrato psicológico -el de una mujer madura que busca el amor a toda costa- y la fábula moral sobre la juventud, la soledad, la felicidad y las vueltas del destino.

Justamente en esa visagra entre la crónica descriptiva (ligada al retrato) y la intención aleccionadora (ligada a la fábula), la propuesta de Eduard Cortés y Piti Español empieza a naufragar. De hecho, la decisión de acomodar la historia de Alicia en función de ciertos ejes pedagógicos (sobre la vulnerabilidad de los adolescentes, sobre la importancia de donar órganos, sobre la enfermedad de Alzheimer, sobre las segundas oportunidades que otorga la vida) hace que la narración se vuelva forzada, inverosímil, cursi.

A este gran problema, se le suma otro menos nocivo -o más discutible- pero igualmente responsable de la sensación de cuesta abajo: la interpretación de Cecilia Roth. En primer lugar, la actriz argentina se repite a sí misma (por lo tanto es ella, y no la mencionada Alicia, quien aparece en escena); en segundo lugar le resulta imposible mantener el español castizo de su personaje (a veces se le escapa el acento porteño; a veces cierta tonada mexicana), desprolijidad que termina de desarmar toda ilusión de ficción.

Dicho esto, Otros días vendrán tiene un punto a favor, que se esconde entre los planos narrativos secundarios. Me refiero a la composición del padre de la protagonista, víctima de demencia senil, excelente trabajo tanto del guionista como del experimentado actor Fernando Guillén.

Por lo demás, el largometraje español causa desilusión. Ni el homenaje a los versos de Pablo Neruda, ni la intervención de la filosofía oriental, ni las buenas intenciones autorales logran rescatarlo de aquella categoría cinematográfica reservada para los títulos incapaces de cumplir sus promesas.