Mi hijo

Mi hijoQuien haya visto alguna película de los Dardenne podrá creer que Mi hijo es otro de sus films. De hecho, este trabajo en realidad dirigido y co-escrito por Martial Fougeron comparte la crudeza y el ascetismo de la obra de los talentosos hermanos belgas, además de la elección del actor Olivier Gourmet y de cierta preocupación por retratar a la infancia/adolescencia desprotegida. En este caso, se trata de Julien, “niño bien” víctima de su propia madre.

El angustiante duelo entre hijo y progenitora está a cargo del jovencísimo y desconocido Victor Sévaux (una vez más, cabe destacar la ductilidad actoral de los chicos europeos) y de la multifacética Nathalie Baye. Entre los dos, transmiten la carga patológica de una relación que navega entre la violencia psíquica/física y el amor materno/filial.

Por su parte, el resto del elenco -el mencionado Gourmet (capaz de lucirse en el rol secundario de padre pusilánime) y Marie Kremer (algunos recordarán haberla visto en Escondido)- cumple magistralmente en tanto coro que asiste al drama sin poder cambiar nada.

El guión de Fougeron y Florence Eliakim logra generar un clima de opresión y odio sin recurrir a golpes de efecto ni a un histrionismo exagerado. Así debe ser pues, fiel a su condición de mujer de la burguesía europea, casada con un académico, mamá Suzanne rara vez pierde los estribos; en general su locura pasa por un sadismo contenido, pulcro, educado.

Mi hijo también evita los estereotipos. Aquí no hay espacio para la madrastra de Cenicienta ni para perversiones absolutas. Al contrario, lo interesante de esta película es su pertinencia a la hora de mostrar que las conductas patológicas pueden anidarse en la familia más “normal”.

Para terminar, un detalle de traducción… El título original del largometraje es Mon fils à moi, algo así como Mi hijo mío. Así, desde el comienzo, nos asomamos al costado más posesivo, enfermizo y nocivo de la maternidad.

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PD. Mientras miraba Mi hijo, me asaltaron algunas escenas de La pianista, otra película de Michael Haneke y adaptación de la novela de la austríaca Elfriede Jelinek, que también muestra una relación filial (esta vez entre madre e hija, inolvidables Annie Girardot e Isabelle Huppert) irremediablemente desviada.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

2 respuestas a “Mi hijo

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