Oda al lavarropas

El rostro mismo de la felicidad. Gracias a un lavarropas.Sabrán disculpar el tono doméstico de este post, pero alguien tenía que redactarlo. Sin dudas, alguien tenía que rendirle tributo al electrodoméstico más noble, útil y rendidor, y sin embargo más subestimado o ignorado. Alguien tenía que alzar la voz y callar -aunque sea por un rato- tantas interjecciones dedicadas exclusivamente al rubro audiovisual e informático. Alguien tenía que reivindicar el protagonismo de una máquina indefectiblemente ligada a la emancipación femenina.

Señoras y señores, tarde pero seguro, permítanme publicar una oda al lavarropas. Con o sin vuelo poético, estas sentidas palabras pretenden poner los puntos sobre las íes y terminar -de una vez por todas- con cierta indiferencia generalizada entre la población.

Por ser las principales beneficiarias de los tambores verticales y horizontales, las amas de casa deberíamos ser las primeras en sumarnos a este acto de reconocimiento. De hecho, si tuviéramos que lavar la ropa a mano como lo hacían nuestras bisabuelas, no tendríamos tiempo de asistir a las sesiones de yoga y/o pilates, de hacer footing en el parque más cercano, de sacar a pasear a nuestros hijos y/o perros, de mirar alguna película o programa de televisión, ¡de actualizar nuestros adorados blogs!

Ya sea en casa o en los lavaderos automáticos, ellos están ahí, paraditos cual boy scouts, listos para liberarnos del fardo hogareño de enjabonar, fregar, perfumar, suavizar, estrujar, escurrir remeras, camisas, pantalones, polleras, vestidos, shorts, delantales, guardapolvos, buzos, pulóveres, sacos, chalecos, chales, foulards, bufandas, cuellos, gorros, guantes, pañuelos, corbatas, corpiños, bombachas, calzoncillos, medias, cortinas, sábanas, fundas, toallas, servilletas, manteles, repasadores, apoya-vasos.

La sola descripción de la tarea cansa. Imaginen llevarla a cabo sin ningún tipo de asistencia, a todo pulmón.

Por eso, ¡larga vida al lavarropas automático! Y si se rompe no importa; lo sucederá otro que también habremos de alabar y coronar. 😀

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Actualización de las 13.30hs. Recién horas después de haber publicado este post, acabo de recordar que la cantante británica Kate Bush compuso su propia oda al lavarropas para el disco Aerial. El título de la canción es «Mrs. Bartolozzi»; aquí está la letra. Que la disfruten…