La invención de la soledad

La invención de la soledadAnte todo, La invención de la soledad es un libro profundamente conmovedor. Un libro honesto que Paul Auster parece haber escrito sin un ápice de especulación, sin la intención de provocar tal o cual reacción entre los lectores. Al contrario, este trabajo se presenta como un ejercicio necesario de introspección, ajeno a las exigencias de las editoriales empecinadas en vender historias atiborradas de sexo, suspenso y violencia.

Aún a pesar de aproximarse al género autobiográfico (género que en ocasiones puede resultar hermético o provocar la más sorda indiferencia), esta obra tiene un alcance universal. Por un lado porque aborda la relación entre un padre y un hijo; por el otro porque se refiere a la escritura como a una tarea íntimamente ligada a la lucha que todo ser humano mantiene por preservar la memoria y en cierto modo por burlar a La Parca.

Estas dos razones remiten a las dos partes que conforman esta publicación. La primera se titula “Retrato de un hombre invisible”, y muestra los esfuerzos de Auster por recrear, asimilar, fijar los rasgos de su padre fallecido. De esta manera, el autor norteamericano repite lo que la mayoría de los mortales hacemos cuando perdemos a nuestro progenitor: tratamos de inmortalizarlo a través de recuerdos, fotos, objetos, y en algunos casos a través de la pluma.

La segunda parte, “El libro de la memoria”, desmenuza los artilugios que permiten reconstruir el pasado, digerir el presente e imaginar el futuro. La crónica de esta travesía cronológica señala al arte -especialmente a la literatura y a la escritura- como instrumento capaz de capturar y recrear momentos, instancias que a veces consideramos meras coincidencias y, otras veces, designios de un destino tan preciso y certero como enigmático.

Auster podría haber redactado un ensayo sobre la paternidad, el paso del tiempo, la memoria, y la muerte. Sin embargo, La invención de la soledad está lejos de ser una publicación académica. De hecho, aquí las apreciaciones intelectuales ocupan un plano secundario en comparación con el protagonismo otorgado a un narrador absorbido por sensaciones y sentimientos. De ahí, probablemente, el efecto tan profundamente conmovedor.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

8 respuestas a “La invención de la soledad

  1. Me ha gustado mucho esta entrada; leyéndola me he preguntado -no sé por qué- cómo sería una reseña tuya acerca de Sobre héroes y tumbas.

    Supongo que pensé en ello por la estructura que describes de este libro en dos partes (la novela en sí y el Informe sobre ciegos, en el otro caso). Aunque en ocasiones la lectura de Sábato la sienta contraria a lo que describes en este caso; tal vez sea precisamente esa manera de lidiar con la muerte de un ser muy querido lo que me trazó la conexión en esta cabeza loca que tengo.

    No hubiese querido alejarme tanto de tu entrada… pero la curiosidad me puso atrevida 😉

    Un abrazo.

  2. Entre mis tantas lagunas culturales, debo confesar el hecho de no haber terminado de leer ninguna obra de ficción de Ernesto Sábato, Pati @-;–. No me ha pasado lo mismo con sus ensayos, aún cuando tengo algunas discrepancias ideológicas con el -a mi juicio sobrevalorado- escritor argentino.

    Dicho esto, debería hacer un esfuercito y retomar no sólo Sobre héroes y tumbas sino también El túnel y Abaddón, el exterminador. Cuando lo haga, te chiflo. 😉

    Un saludito y, como siempre, gracias por estar ahí. 😀

  3. Puede que sea de esos libros que uno debe leer en la adolescencia para sufrir la pena de Martín con la inocencia debida, jeje… Sobre héroes y tumbas fue por mucho tiempo el Libro para mí. Tanto que una de las pocas cosas que pude hacer la semana que pasé en Baires fue ir al parque Lezama a dibujar la estatua de Ceres.

    Y fue posiblemente eso: el lidiar desde el principio, desde las primeras frases del libro, con una muerte que se convierte en insostenible para ti también como lector.

    Supongo que La Parca te marca cuando te toca cerca.

    Gracias a ti, amiga, por estar ahí y por refrescar mis pensamientos todos los días 😀

  4. Ana, aprovechando que estás armando tu lista de libros para 2008, te sugiero agregues Traslasierra del argentino Andrés Rivera. Estoy leyéndolo ahora (cuando lo termine, publicaré la reseña correspondiente) y, aunque es ficción, me parece una obra sumamente recomendable para quienes de una u otra manera estamos vinculados con el periodismo (leí en tu blog que sos egresada de esta carrera).

    Se trata de una novela de apenas 83 páginas, que justamente se destaca por una economía de palabras que no le impide ser precisa , consistente y atrapante. Todo un ejemplo a seguir para quienes nos dedicamos a escribir.
    Un saludo.

  5. Sin duda que la novela “Sobre héroes y tumbas” impacta profundamente al leerla en plena juventud; no obstante, quienes ya hemos cruzado el mar de esa época, -a veces turbulenta, apasionada, violenta, casi mística-, y hemos salido airosos, podemos considerar que otras novelas superan la obra mencionada. Podría citar, a modo de ejemplo, “La montaña mágica”, cuyo protagonista es el paradigma de un ser que atraviesa profundas crisis, no sólo vitales o de sobrevivencia, sino precisamente las más cruciales, llámase si quiere existenciales, de enjuiciamiento a la vida, de un cuestionamiento a su propia existencia.

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