Saber esperar

Alguien que sabe esperar“La gente de Provincia sabrá esperar”. Al parecer nuestro flamante jefe de Gobierno Mauricio Macri habría pronunciado la sentencia cuando anunció que los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires les darán prioridad a los pacientes porteños frente a aquéllos provenientes del conurbano bonaerense, de otras provincias argentinas y de países limítrofes. A raíz de la polémica desatada, recordé las siguientes dos anécdotas personales en principio inconexas.

Primera anécdota
20 de julio de 1994. Cuarenta y ocho horas después del atentado a la AMIA, festejo el Día del Amigo en la casa de una amiga de una amiga de una amiga. La intención de celebración hace agua entre quienes seguimos conmovidos por el acto terrorista que dejó un saldo de 85 muertos y unos 300 heridos. La alusión resulta inevitable. Entre los comentarios de rigor, uno -casualmente el de la dueña de casa- nos deja mudos al resto de los comensales.

“Lo que yo no entiendo es porqué las víctimas de la bomba fueron a parar a distintos hospitales. El Hospital Israelita debería haberse hecho cargo solo. Después de todo el atentado fue contra los judíos; que se arreglen entre ellos. ¿Con qué derecho usaron instalaciones que son exclusivas de los porteños?”.

Pregunta visionaria. Probablemente, de haberse concentrado toda la atención en el mencionado “nosocomio” (me disculpo por la palabreja castrense), los casi 400 conciudadanos -me corrijo: ¡judíos!- golpeados, cortados, mutilados, quemados, asfixiados, ensangrentados habrían sabido esperar.

Segunda anécdota
Verano de 1998. Viajo a Bolivia con la intención de recorrerla durante quince días. La suerte me juega una mala pasada. Apenas transcurrida la primera semana, sufro un cuadro severo de intoxicación; me diagnostican salmonella y hay que internarme de urgencia.

Ningún médico, enfermero, administrativo ni funcionario público me asigna un nivel de prioridad secundario dada mi condición de extranjera. Al contrario, aunque precario, el sistema de salud boliviano pone su infraestructura y su personal a mi disposición. En aquel país vecino que muchos argentinos descalifican y denigran, no necesito saber esperar.

Epílogo
Salvo contadas excepciones, la espera suele ser sinónimo de incertidumbre, de angustia, a veces de agonía y de pérdida, sensaciones todas que se potencian cuando la salud está en juego y que, en una sociedad cada vez más alejada del ideal de atención médica u-ni-ver-sal, se emparentan con los fantasmas de la desprotección, el abandono e incluso la muerte.

Decididamente no soy una chica PROPensándolo bien, la frase que habría pronunciado Macri no es una sentencia. Se trata, en realidad, de una condena. Una entre tantas que, por lo visto, tendremos que aprender a esperar… ¿también a aceptar?

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NB. La imagen que ilustra este post pertenece al álbum flickr de SalvoGuille.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

8 respuestas a “Saber esperar

  1. Lamentablemente Macri no está defraudando mis expectativas. Creo que no podríamos esperar otra cosa de un tipo así.

    Lo que podría hacer Scioli ahora es implementar un sistema para que los bonaerenses tengan prioridad para alquilar en el verano en la costa atlántica, y si queda algo que lo tomen los porteños. Estoy seguro que sería tapa de todos los diarios durante una semana.

    Buen post.

    Saludos

  2. ¡Ja! Seguro que esa medida causaría más revuelo que la que propone limitar el traslado de la basura porteña al cinturón “ecológico” de la provincia de Buenos Aires, Andrés.
    Saludos.
    PD. Interesante conocer la opinión de los lectores de La Nación.

  3. Priorizar no es negar la atención. En un caso como la AMIA los atenderían igual. El tema pasa por lo turnos médicos que físicamente no dan a basto con tanta demanda. Esto se soluciona obviamente mejorando los hospitales bonaerenses para que la gente no tenga que venir a capital pero para eso Scioli tendria que admitir que tiene una crisis histórica de salud en la provincia de buenos aires

  4. Tengo entendido que quienes organizan el funcionamiento de clínicas y hospitales priorizan la atención de las guardias en función del nivel de urgencias: a mayor urgencia, más rápida debe ser la atención. En este sentido, la lógica es incuestionable.

    Ahora bien, si la priorización pasa por la procedencia del paciente, hay algo que -al menos a mí- no me cuadra, mucho menos me convence, Nacho. Dios nos libre a los porteños de que, por alguna tragedia ocurrida en la capital, debamos trasladarnos al conurbano para hacernos atender, y los hospitales bonaerenses decidan ocuparse de nosotros después de terminar con los pacientes locales.

  5. Lo que debería hacer Macri es consultar con el gobernador de mi provincia, Santa Fe: Hermes Binner. Cuando fue ministro de Salud de Rosario y luego intendente de la misma, la salud ocupó un primerísimo plano, convirtiendo a Rosario en modelo a escala mundial en cuanto a ese rubro. Su sucesor, del mismo signo político (socialista) continuó con la misma política, no pediéndose ningún tipo de progreso.
    Acà en Rosario se atienden no solo de la ciudad, sino tambièn de localidades vecinas y unas de las prioridades (junto con Educación) del nuevo gobierno santafesino, es acentuar esos logros, pero ahora a nivel provincial, dotando de un presupuesto mayor a los establecimientos de cada localidad.
    O sea, se puede. Y no hay que esperar.

    P.D.: en cuanto a lo de la Amia, siempre pregunto si conocen alguna bomba que, una vez accionada, mate solamente a judíos y deje vivo al resto. El atentado fue contra ciudadanos argentinos.

  6. Estoy totalmente de acuerdo con la medida. De hecho creo que debería ser extendida a otros ámbitos.
    Si algún bonaerense por ejemplo decide ir al cine en Capital deberían darle butacas numeradas y en las últimas filas, lo mismo ocurre en el remoto caso de que alguien de la provincia de Buenos Aires tenga la inusual costumbre de ir al teatro, las plateas sólo para los porteños, para bonaerenses, turistas y “morochos” del interior lo que sobre.
    Pero bueno para que esto ocurra primero Scioli debería admitir que tiene una crisis histórica de cultura en la provincia.

  7. Como bien dicen, la prioridad de atención pasa por la gravedad y la urgencia de cada caso, no por la procedencia.

    “Va a estar bueno Buenos Aries”. Je. El problema de la gente como Macri es que — en el mejor de los casos — son empresarios que ven el manejo de la ciudad (o el país) como una empresa que debe dar ganancias.

    Así que cuando empiece a cerrar festivales de cine, espacios culturales, a limitar la atención en hospitales, etc., festejen que tenemos un “buen administrador”.

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