Mafalda animada

Mafalda en DVDPara quienes crecimos con Mafalda bajo el brazo, resulta un tanto díficil disfrutarla en formato audiovisual, sobre todo porque las voces asignadas a los personajes rara vez coinciden con las voces que los viejos seguidores imaginamos (ni hablar cuando la adaptación nos llega desde la madre patria y por lo tanto el español que escuchamos es madrileño, y no porteño como en principio debería ser). Precisamente por eso el trabajo distribuido por SBP -al menos el volumen 1* que llegó a mis manos- se destaca por haber presentado una versión animada pero sin parlamentos.

La decisión tiene dos grandes contras. La primera: la modificación de algunos episodios, en función de la restricción verbal. La segunda: perdemos la posibilidad de reencontranos con expresiones célebres (el «palito de abollar ideologías», el «Nervocalm», el «zas» de Mafalda o el «zo-zopita» de Guille) y de escuchar discursos famosos, como el Felipe sobre las monocotiledóneas, el de Susanita sobre los hijitos, el de Libertad sobre «Yan Pol» Sarte, el de Manolito sobre los supermercados, el de Miguelito sobre su abuelo fascista.  

Dicho esto, la esencia de la tira de Quino se mantiene intacta**. Por un lado, los cambios narrativos no desvirtúan el mensaje. Por el otro, una ocurrente edición sonora -basada en onomatopeyas- sugiere lo que la ausencia de voces calla: por ejemplo, la verborragia de Susanita o la angustia escolar de Felipe.

Nobleza obliga. Cabe aclarar que esta edición de la historieta argentina apunta a un público infantil, y no a ex lectores ahora adultos. Prueba de ello es la pequeña guía de ejercicios casi escolares que acompaña al DVD.

Desde este punto de vista, la propuesta de SBP es muy recomendable para que los más chicos descubran a Mafalda y compañía. Con suerte, el estímulo los incitará a la lectura y el paso del formato audiovisual al soporte impreso será más enriquecedor -y menos traumático- que el camino inverso que los nostálgicos encontramos tan difícil de transitar.

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* Hasta ahora son dos los volúmenes. 
** Según indica La Nación, esta coproducción cubano-española dirigida entre 1993 y 1994 por Juan Padrón contó con el aval de don Joaquín Lavado.