Cama adentro

Cama adentroCama adentro es una de esas raras películas que resisten una segunda o tercera mirada. Entre otros méritos, el largometraje que Jorge Gaggero estrenó en mayo de 2005 cumple con la premisa tolstoiana de pintar una aldea y pintar el mundo. En este caso, la aldea es la relación entre una señorona de Belgrano y “su” empleada doméstica; y el mundo es la sociedad argentina.

Por momentos, el film supera la categoría de retrato sociológico autóctono. De hecho, el vínculo entre patrona y “mucama” comparte usos y costumbres en diferentes partes del mundo, más allá de las distintas idiosincrasias. Pienso, por ejemplo, en la impronta jerárquica, en cierta conducta simbiótica y en el ocasional intercambio de roles en términos de autoridad, de (in)dependencia, de (des)protección.

Desde una perspectiva local, Cama adentro describe a una burguesía fortalecida durante los años de la plata dulce, del “deme dos”, de la bicicleta financiera, de la convertibilidad pero, después de la debacle de 2001, venida a menos, al borde de la extinción. Para encarnar a una exponente de esta clase social, nadie mejor que Norma Aleandro, capaz de adquirir una postura, una actitud, un tono de voz, incluso un acento propios de la gente bienuda.

La acompañan actrices igualmente versátiles (las veteranas Claudia Lapacó, Elsa Berenger, Hilda Bernard y Susana Lanteri), cuyos personajes completan la representación de un medio pelo acostumbrado a ser servido, nunca cuestionado, mucho menos abandonado. 

La contracara de estas mujeres acomodadas se encuentra a cargo de la desconocida Norma Argentina, cuya interpretación de Dora no tiene nada que envidiarle al trabajo de su reconocida tocaya. La secunda Raúl Panguinao, cuyas apariciones enriquecen la caracterización de quienes pertencen a la clase trabajadora, entrenada para servir sin cuestionar.

Dora y la Señora Beba. La Señora Beba y Dora. Ambas son partes fundacionales, aparentemente inseparables, de una estructura social de larga data. De ahí que el título elegido por Gaggero adquiera un doble protagonismo según quién duerma en la casa de quién. El vínculo, sin embargo, sigue siendo más o menos el mismo y, por supuesto, nuestro país también.

Sin dudas, Cama adentro es una de esas raras películas que resisten una segunda o tercera mirada. Por eso esta recomendación es válida tanto para quienes nunca la vieron como para quienes la descubrieron hace dos años ya.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

7 respuestas a “Cama adentro

  1. No estoy segura de que Cama adentro haya tenido mucha difusión, Juan. Ojalá puedas encontrarla en España y verla. Realmente vale la pena.
    Un saludo, y gracias a vos por estar siempre del otro lado. 😉

  2. Yo la ví este año en dvd, un domingo a la tarde, tranqui, para prestarle toda mi atención. Por momentos me aburrió, debido a la clásica languidez argenta. Sin duda lo mejor son las actuaciones, donde sobresale el personaje de Dora. Me gustó que, sin hacer demasiadas referencias, hubiera pequeños detalles que contaban un poco sobre la vida de cada uno (el aborto de Dora, la lejanía de la hija de Beba).
    De todas formas pienso que Beba solo cambia debido a las circunstancias, no creo que haya una transformación profunda. Estimo que, de recuperarse económicamente, volvería a ser de esa “gentecita” soberbia y snob que, de tan mediocres, necesitan que alguien les haga las cosas por ellos.

  3. Yo la vi hace poco y me gustó, por todos los motivos que enumera el post.
    Juan (y demás españoles interesados): en España la película se distribuyó con el título “Señora Beba” (supongo que porque lo de “cama adentro” para referirse a las empleadas de hogar internas no se usa acá).
    Saludos.

  4. ¿Así que la encontraste lánguida, Adenoz? En cambio, yo la considero una de las mejores películas argentinas de los últimos tiempos, sin nada para reprocharle. ¿Fanática, yo? 😉

    Coincido con vos en que Beba “cambia” -es una manera de decir- a tono con las circunstancias. Sin embargo, el vínculo entre ella y Dora se mantiene igual; en todo caso también se actualiza en función del contexto pero la relación patrona-mucama permanece intacta.

    Buenísimo el dato, Laura. Muchas gracias. 😀

    ¡Un saludo a ambos!

  5. Es verdad lo que decís en cuanto a la “actualización” del vínculo, ya que, si Beba volviera a su status anterior y le pagara como corresponde a Dora, ésta volvería a asumir gustosa el rol de servidumbre manteniendo su dependencia económica y emocional. O sea, se nutren una a la otra.
    Saludos

  6. Lo que me gustó: la naturalidad con la que se tratan la mayoría de las situaciones. Lo que no me gustó: adolece de cierta solemnidad, que se volvió demasiado frecuente en el denominado Nuevo Cine Argentino. De todas maneras es una buena película que vale la pena ver.

    En su momento tuvo bastante difusión. Sobre todo por el contraste entre Norma Aleandro, con una larga trayectoria, y Norma Argentina, que nunca había actuado y gran parte de su vida había trabajado de… empleada doméstica.

    Saludos

¿Con ganas de opinar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s