Chaplin x 2

Chaplin como Adenoyd Hinkel y como el barbero judioQuienes tengan acceso a la TV por cable no deberían dejar pasar el «combo» (sepan disculpar la metáfora gastronómica) propuesto por el canal Europa Europa en homenaje a Charles Chaplin. Me refiero, por un lado, a la entrevista que el ex jefe de redacción de los Cahiers du Cinéma, Serge Toubiana, le hizo al director Costa Gavras a propósito de El gran dictador y, por el otro, a la proyección de esta película filmada en 1940 y recordada por ridiculizar -y por qué no denunciar- al mismísimo Adolf Hitler.

El testimonio del realizador griego es interesante por dos motivos. Primero porque prescinde de tecnicismos herméticos; segundo porque la admiración por el cineasta británico es confesa. Dicho de otro modo, no estamos ante una disección cinematográfica, sino ante las palabras encendidas y afectivamente comprometidas que un alumno o discípulo le dedica a un maestro. 

Serge Toubiana y Costa Gavras. Foto extraida del blog Le Film FrancaisA la hora de comentar las escenas y los parlamentos más destacados del largometraje en cuestión, Costa Gavras transmite conocimiento, perspectiva y pasión. Evidentemente Toubiana sabe elegir a sus fuentes; en este caso nadie mejor que un profesional con una sólida experiencia en thrillers políticos (imposible olvidar Missing, protagonizada por un casi irreconocible Jack Lemmon) y en sátira social (¿se acuerdan de la mucho más reciente La corporación?).

Después de asistir a esta suerte de «clase especial», el contexto de producción de El gran dictador está más cerca. Entonces uno se sorprende al constatar que en 1940, apenas un año después de iniciada la Segunda Guerra Mundial, Chaplin ya se atrevía a otorgarles existencia mediática a los campos de concentración y a la utilización masiva de cierto gas letal.

Desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, uno aprecia mejor la escena de Adenoid Hynkel con el globo terráqueo (el juego entre coreografía y montaje). También comprende la conmoción que causó el discurso del barbero judío, enmarcado en un primer plano excepcionalmente prolongado.

Uno de los tantos posters de El Gran DictadorEn menos de dos semanas, más precisamente el próximo 25 de diciembre, se cumplirán treinta años desde la muerte de Chaplin, y casi setenta desde el estreno de -respetemos el título original- The great dictator. Sin embargo, ni el creador ni la creación han perdido un ápice de vigencia.

Ante la duda, el mencionado combo televisivo presenta todas las pruebas. La propuesta de Europa Europa es una ocasión propicia para repasarlas o descubrirlas.