4 meses, 3 semanas, 2 días

4 meses, 3 semanas, 2 diasA principios de 2007 La noche del Sr. Lazarescu nos sacudió con una crudísima crónica que relata la internación hospitalaria -especie de vía crucis- de un hombre mayor, víctima mortal de un sistema de salud deficitario y burocrático. Ahora, a fin de año, 4 meses, 3 semanas, 2 días también llega desde Rumania, en esta ocasión para pronunciarse sobre el aborto clandestino, con igual franqueza, contundencia e irrefutabilidad.

Dos películas no alcanzan para referirse al nuevo cine rumano, que sin embargo existe y da que hablar. Dejando de lado cualquier intención generalizadora, lo cierto es que los trabajos de Cristi Puiu y Cristian Mungiu nos acercan una visión lúcida y comprometida de un país, incluso de una región, de los que nunca tuvimos/tenemos demasiada información.

En el caso de 4 meses, 3 semanas, 2 días, no sólo nos enfrentamos a la historia protagonizada por Otilia y Gabita (impecables, las actuaciones de Anamaria Marinca y Laura Vasiliu), sino que nos sumergimos en los últimos años de la dictadura de Nicolae Ceaucescu. De ahí la sucesión de imágenes oscuras y la consecuente sensación de opresión.

Sin hacer ningún tipo de concesión, Mungiu muestra la pesadilla que significa realizarse un aborto clandestino en las condiciones más desfavorables: aquéllas que son propias de un régimen totalitario. El punto de vista asumido es, sin dudas, el de las protagonistas. Justamente por eso la voz del largometraje es netamente femenina/feminista.

Algunos podrán reprocharle al guionista y director la inclusión de escenas dolorosamente explícitas (concretamente, el primer plano del feto expulsado). Otros -me incluyo- valorarán la osadía de quien elige tomar el toro por las astas o, dicho de otro modo, evitar las medias tintas.

4 meses, 3 semanas, 2 días es una película dura, angustiante, indignante, conmovedora y, sobre todo, necesaria. En cambio, una propuesta nada recomendable para los espectadores que buscan mero entretenimiento.