Vitus

VitusEn líneas generales, el cine europeo se distingue por una dirección sensible e inteligente de los niños actores. A diferencia de los monstruitos sabios moldeados por Hollywood (pienso en la taquillerísima Dakota Fanning), los protagonistas de películas como Fanny y Alexander, Ponette, Ma vie en rose o Kolya son representantes versátiles de la infancia que los guionistas y directores pretenden retratar. Sin dudas, Vitus pertenece a esta categoría de trabajos capaces de acercarnos a las sensaciones y sentimientos de quienes deben lidiar con un mundo adulto ajeno, incomprensible y hostil.

A simple vista, este largometraje suizo tiene algunos puntos en común con Mentes que brillan de Jodie Foster, título que -nobleza obliga- esquiva las taras hollywoodenses más recurrentes. Por lo pronto, el guionista y director Fredi Murer gira alrededor de un niño prodigio que también debe lidiar con exigencias y ambiciones que le son impuestas.

La gran diferencia narrativa entre ambos films radica en la ubicación de esa conducta demandante y agobiante. Mientras la actriz/realizadora estadounidense la coloca en el «afuera», en la exigentísima profesora que interpreta Dianne Wiest, Murer la inserta en el mismísimo seno familar, en la figura de los padres encarnados por Julika Jenkins y Urs Jucker.

Por otra parte, la película suiza hace gala de cierto vuelo poético que su par norteamericana no tiene. De ahí la narración circular que, como muchas fábulas, empieza y termina en el mismo momento y lugar. De ahí el despliegue de una banda sonora que combina hermosas piezas de Bach, Mozart, Liszt, Ravel entre otros compositores clásicos. De ahí el tino de describir sin redundancias la genialidad del protagonista.

Además de la actuación de los niños Fabrizio Borsani y Teo Gheorghiu, cabe destacar el trabajo de Bruno Ganz, recordado por su Hitler en La caída. Gracias a la calidad de estas interpretaciones, el nexo entre infancia y vejez se convierte en una de las líneas más enternecedoras de la película.

Vitus es una propuesta bien concebida, agradable, incluso conmovedora. Ideal para adultos un poco cansados de tanta adultez dominadora.