Webisodios re-versionados

Logo de la blogserie ReversiónAsí como hace meses Sergio me invitó a leer su «micronovela«, días atrás Adenoz me propuso asistir al pre-estreno de Reversión, «blogserie» cuyo primer capítulo fue publicado ayer miércoles y cuyo lanzamiento oficial -¡al parecer mundial!- tiene lugar hoy. A partir de ambas experiencias, quien suscribe pudo asomarse a una nueva (a esta altura no tan nueva) manera de hacer ficción, e hilar las siguientes consideraciones.

La primera vez que escuché la palabra «webisodios» fue hace un par de años, cuando seguí de cerca una -a mi juicio ocurrente- campaña publicitaria que Alternativa Gratis lanzó para uno de sus productos. Si mal no recuerdo, la propuesta consistía en una seguidilla de tres o cuatro cortos montados en el mismo sitio corporativo, todos protagonizados por Javier Lombardo.

Desde entonces, esa idea de continuidad temática/narrativa adaptada al formato online se amplió considerablemente más allá del llamado «marketing viral». De hecho, actualmente encontramos desde series audiovisuales emitidas exclusivamente por Internet hasta ejercicios literarios (cómo olvidar la anécdota de aquel periodista poco profesional que confundió una conocida bitácora ficcional con una biografía inspirada en personajes y hechos reales).

Precisamente el formato de los novedosos blogs pareció estar pensado en función de una lectura en principio innovadora, que exigía acostumbrar los ojos a un contenido actualizado por piezas desplazables y reemplazables de arriba a hacia abajo. En realidad, los internautas estábamos asistiendo a la modernización de una vieja práctica editorial: la del folletín decimonónico, es decir, la publicación de novelas por entregas.

A tono con la proliferación de herramientas incorporadas por la blogósfera, este rescate narrativo ahora admite la combinación de distintos soportes (audiovisual y puro texto en el caso de Reversión), así como la puesta en marcha de estrategias de difusión ajenas a la actividad literaria y en cambio típicas de otros ámbitos (del cinematográfico, ya que hablamos de «pre-estreno», y del empresarial si pensamos en el esfuerzo de mailing).

Sin embargo, al margen del maquillaje cibernético, el mayor desafío que deben enfrentar estas propuestas online es exactamente el mismo que debieron enfrentar tipos como Alejandro Dumas y sus escritores «negros». Me refiero a la necesidad de constancia, coherencia, intriga e interés vinculada al éxito de una historia que avanza y cautiva de a poco, por partes, por capítulos, por episodios o, a tono con una terminología más contemporánea y pertinente, por «webisodios» en esta ocasión re-versionados.

Por eso, una vez superada la euforia del lanzamiento, la clave está en fijarse qué sucederá en los días, semanas, meses, ¿años?, por venir…