Sicko

SickoSucede con películas en principio tan disímiles como La verdad incómoda, Yo presidente o Madres, en general con todo documental más o menos pertinente. El interés del tema abordado hace que la cuestión cinematográfica pase automáticamente a un segundo plano, y entonces resulta difícil redactar una reseña que no termine yéndose un poco por las ramas. El caso de Sicko, último trabajo de Michael Moore, está lejos de ser excepcional en este sentido. De ahí el carácter “desordenado” de la siguiente recomendación.

Quienes estén preocupados por el aumento de la medicina prepaga en Argentina encontrarán que este film llega al país en el momento justo. Por lo pronto, el retrato que su realizador hace del sistema de salud norteamericano puede aparecer como anticipo del futuro que probablemente nos espera: me refiero a una sociedad despojada de una cobertura médica universal.

Por su parte, quienes consideren que nuestro sistema de salud hace agua por todos lados se sorprenderán al enterarse de que muchos ciudadanos estadounidenses son víctimas de una desprotección similar -a veces peor- a la nuestra cuando se enferman o se accidentan. También confirmarán lo que saben o sospechan: que en otras naciones el derecho a una atención sanitaria responsable, eficiente y gratuita es inalienable. 

El trabajo de Moore es completito, tanto que no entra todo en el largometraje (afortunadamente en el DVD existe un espacio reservado para lo que quedó afuera). Como de costumbre, el perodista-cineasta o cineasta-periodista se preocupa por contar con la mayor diversidad de fuentes y con un buen material de archivo para fundamentar su hipótesis.

Al igual que en Bowling for Columbine y en Fahrenheit 9/11, aquí también el discurso resulta por momentos un tanto reiterativo, léase pedagógico. Pero si tenemos en cuenta que estos documentales pretenden sacudir la conciencia adormilada del público norteamericano, entonces es entendible la necesidad de elaborar un speech que cada tanto retome las ideas centrales. 

Como sus antecesoras, Sicko es una propuesta recomendable para quienes descreen del american dream. Quienes en cambio estén convencidos de que los Estados Unidos son el mejor país del mundo coincidirán con una de las fuentes consultadas por la gente de Moore: que éste es un simple “cartoon“.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

4 thoughts on “Sicko

  1. No vi aún Sicko, pero planea alquilarla. Con Michael Moore (sus libros y sus películas) me pasa algo: el tipo es ingenioso y en general me gusta lo que hace (tengo cierta debilidad por los yankis que critican el american way of life), pero reconozco que su estilo es de a ratos demasiado tendencioso y maniqueo. Si alguien usara sus métodos para hacer lo opuesto desde el punto de vista ideológico sería el primero en cuestionarlo.

    En este sentido prefiero documentales tipo Cocalero, que observan sin juzgar y tienden hacia la objetividad, por más que, como bien sabemos, jamás la alcancen.

    Saludos

    P.D.: Ahora que tengo PC y conexión a la web en casa prometo volver más seguido. 😀

  2. Será que el tipo me cae muy bien; será que su retrato de los Estados Unidos coincide con lo que pienso del gran país del Norte. El hecho es que -retomando tus palabras- al “maniqueísmo” de Michael Moore yo lo interpreto como una herramienta propia del discurso pedagógico que menciono en el post (discurso pedagógico que, tal como lo sugerí en la reseña, por momentos me resulta esquemático, reiterativo, redundante).

    Por otra parte, el atributo “tendencioso” tampoco me parece justo porque -tengo la impresión- Moore nunca se pretende objetivo ni neutro. Al contrario, nosotros espectadores sabemos perfectamente desde qué lugar está hablando; por lo tanto se trata de una parcialidad transparente, asumida, declarada que no comparte lo oscuro, lo solapado, lo malicioso de lo tendencioso.

    Por último, y dicho sea de paso, sospecho que para los anti-Evo Morales, el documental de Alejandro Landes dista mucho de acercarse al ideal de objetividad y de ausencia de juicios de valor.

    PD. Qué bueno que hayas recuperado la conexión hogareña, Andrés F. Desde ya, tus visitas más seguidas son bienvenidas. 😉

¿Con ganas de opinar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s