De la celulosa al celuloide

El amor en los tiempos del cóleraAntenoche me entero por televisión de que a principios del año próximo se estrenará en Argentina El amor en los tiempos del cólera, adaptación cinematográfica de la novela escrita por Gabriel García Márquez. La película fue filmada en 2007 por el inglés Mike Newell, responsable de la taquillera Cuatro bodas y un funeral y la menos exitosa La sonrisa de Mona Lisa. Producto made in Hollywood, el film cuenta con un elenco multiestelar y multinacional (hasta Shakira hizo su aporte para la banda sonora).

Ésta no es la primera vez que la pantalla grande retoma un libro del célebre escritor colombiano. Así lo demuestra una lista publicada por IMDb, con los distintos emprendimientos, algunos más recomendables que otros.

A título personal sólo puedo referirme con conocimiento de causa a dos largometrajes: Crónica de una muerte anunciada de Francesco Rosi y El coronel no tiene quien le escriba de Arturo Crónica de una muerte anunciadaRipstein. Mientras el primero me resultó un verdadero fiasco (nótese que lo vi a mis quince años, cuando todavía tenía el libro fresco en la cabeza); el segundo me cautivó (además de permitirme descubrir al excelente director mexicano).

Las adaptaciones cinematográficas no son cosa fácil; ni hablar cuando se trata de recrear algo tan inasible como el realismo mágico. Por momentos, da la sensación de que la gran diferencia entre aciertos y desaciertos parte de una cuestión básica: lo que se entiende por «adaptación«.

Algunos realizadores creen en un simple cambio de formato y parecen aferrarse a un objetivo técnico: pasar de la celulosa al celuloide; del papel a la película; de la sintaxis gramatical a la edición de fotogramas. Otros apuestan a la recreación, tarea que en principio exige mayor elaboración, mayor compromiso y por lo tanto mayor riesgo.

El coronel no tiene quién le escribaEn general, los primeros terminan presentando propuestas que hacen agua, entre otras cosas porque no logran desprenderse de ciertas marcas literarias que -en la pantalla grande- limitan o entorpecen el ejercicio narrativo. En cambio, los segundos tienen más chances de destacarse por versiones más ricas, atrevidas, atrapantes.

Sin dudas, «adaptar a García Márquez» (suena medio feo, ¿no?) es todo un desafío. Habrá que esperar un par de meses para ver cómo se las arregla Newell.