¿Al cielo o al infierno?

Paul Tibbets lanzó la primera bomba atómica de la Historia

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

12 thoughts on “¿Al cielo o al infierno?

  1. ¿Cómo alcanzó a vivir tanto tiempo después de aquéllo?

    Aunque estoy segura de que él debe ser sólo la punta del iceberg de entre los responsables, me pregunto cómo pudo continuar con su vida.

  2. Igual conjetura hago yo, igual reflexión, al comentarlo asi rapidamente a los compañeros que tengo al lado en este momento uno me responde que el pobre hombre solo cumplia órdenes, hummm no se hata que punto no sabia lo que hacía, por ejemplo Pinochet murió tranquilo y a los noventa años…

  3. A lo mejor es verdad eso de que “yerba mala nunca muere”. No será nunca pero, que le lleva su tiempo, le lleva su tiempo.

    No creo en las demonizaciones (en este caso no es justo achacarle a Paul Tibbets toda la culpa del bombardeo a Hiroshima) pero tampoco creo en la -para mí- “excusa” de la obediencia debida.
    En cambio me parece que, si todos actuáramos con más conciencia, si tuviéramos el coraje de negarnos a acatar órdenes o dictámenes que claramente atentan contra nuestra humanidad (humanidad con y sin mayúscula), la historia (historia con y sin mayúscula) habría sido/sería distinta, por lo pronto menos bestial.

  4. Es un buen tema, Spectatrice. La responsabilidad de los que cumplen òrdenes. Ese enfoque burocràtico de la vida me parece que hace que cualquier acto se convierta en banal: Operar una màquina, un horno de gas, soltar una bomba sobre un blanco cualquiera, ser chofer o verdugo o bancario o torturador . Sospecho que hay responsabilidad en el trabajo que se acepta. Saludos

  5. El humano nacer para vivir y el crecer para matar la humanidad de otros.
    Vivió y recordó muy solo desde que lo hizo, apegado a los restos de sus noventa y dos años de mala muerte.

  6. Un gran sector de la población norteamericana cree que la bomba atómica fue la forma más “pacífica” de “terminar” la guerra. Este tipo es un héroe para muchos. La obediencia debida no entra en juego en este caso, porque para el ejército de EEUU y muchos de la cúpula actualmente gobernante, tirar la bomba evitó que se perdieran muchas más vidas en una eventual invasión a Japón.

    La justificación es: “los japoneses estaban preparados para dar la vida por su emperador. Si nosotros invadíamos, se iban a perder muchas más vidas, japonesas *y* norteamericanas, que el número de muertes causado por la bomba”. El objetivo de la bomba es planteado como una forma de doblegar a Japón para que se rinda más rapido y evitando más muertes.

    Si tienen conocidos norteamericanos, pregúntenles y la probabilidad de escuchar esto es altísima.

    Personalmente, creo que la bomba se tiró como demostración de fuerza ante la Unión Soviética, y tuvo poco que ver con derrotar a Japón, que ya estaba listo para rendirse solo. Pero vale la pena entender los motivos que esgrimen del otro lado, sólo para no caer en facilismos o en plantearse “¿cómo hizo el piloto para vivir después de tirar la bomba?”

    Fácil: vivió creyéndose un héroe que ayudó a terminar la guerra.

    De Wikipedia: “Tibbets expressed no regret regarding the decision to drop the bomb. In a 1975 interview he said: “I’m proud that I was able to start with nothing, plan it and have it work as perfectly as it did… I sleep clearly every night”.[4] In March 2005, he stated “If you give me the same circumstances, hell yeah, I’d do it again.”

  7. A lo que voy es: la percepción que tenemos NOSOTROS de la bomba y la que tienen los yanquis es muy distinta. ¡A no confundirse!

  8. Por supuesto, nosotros tenemos una percepción y la gran mayoría de los Estado Unidenses otra, la mayoría da por sentado de que esa era la mejor opción total que podía importar que muriesen miles o cientos de miles total esos pequeños amarillos y dientones (asi los caricaturizaban en sus peliculas de dibujos animados) no tienen la menor importancia, acaso siempre no se han creido superiores al resto del mundo?.

    Existe la teoría al parecer bien fundamentada que ya sabian perfectamente que se gestaba y se produciría el ataque a Pearl Harbor, callaron, se hicieron los locos miraron para otro lado, ahí tenian una perfecta excusa para declararle la guerra todo esto sin poner en aviso a los miles de marinos que murieron en el sorpresivo ataque, ellos siempre se han fabricado una excusa como cuando explotaron su propio acorazado Maine en el puerto de la Habana y le hecharon la culpa a España y le declararon la guerra sabiendose superiores y posteriormente apoderarse tanto de Cuba como de Puerto Rico y Filipinas, tambien se fabricaron la excusa para entrar a la pelea con Viet Nam haciedo lo mismo en el golfo de Ton Kim y ahora en Irak con lo de las armas quimicas que al final reconocieron bueno… es verdad nos equivocamos no había armas quimicas, pero invadimos y punto ese petroleo es nuestro, ese y de todo el que tenga petroleo.

  9. Claro. Estoy de acuerdo con vos.

    Quiero aclarar que para mí, la bomba sí fue una atrocidad completamente innecesaria incluso en términos estrictamente militares, ni hablar humanitarios.

    A lo único que voy es a que es facilísimo ver que estos tipos no se hicieron ningún drama por esto, porque para ellos era lo “correcto”. Acá no hay mayores remordimientos ni obediencia debida en la cual escudarse.

    Richard Feynman, uno de los más importantes físicos del siglo XX, cuenta en su libro “Surely You’re Joking, Mr. Feynman” que él participó en el proyecto de la bomba atómica porque le parecía interesante y patriótico. Nunca se hizo planteos éticos, hasta que un día se puso a pensar a qué distancia tendría que moverse de algún lugar yanqui conocido (como si dijeras Central Park) para que no lo alcanzara la onda expansiva si la bomba cayera ahí. Recién ahí tuvo una idea de la magnitud del arma con la que había colaborado.

    Y aún así, un tipo inteligente (de hecho, un genio) y para nada un monstruo, no creo que haya dejado de dormir tranquilo por las noches.

  10. ojala japon si hubiera vengado, ojala si algun dia hay una guerra nuclear y le tiren una bomba a usa para que chupen los gringos como se siente que le tieren una bomba y que el otro celebre, medio una rabia cuando le tiro esa bomba a japon y riendose y celebrando por que mataron mas de 100 mil personas. pues yo celebro y me rio por que dos aviones tumbaron las torres gemelas para ver como se siente que otros celebren el sufrimiento.

  11. Lo de las torres gemelas nunca se comparará con la semejante atrocidad que significó el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima. Da rabia que los norteamericanos se crean que han sufrido mucho porque les derrumbaron dos torres, que recuerden el 11 de septiembre como si esa hubiera sido la mayor catástrofe de la humanidad y la verdad es que no es nada, pero NADA comparado con lo que ellos le hicieron a Japón, jamás podrá compararse con el sufrimiento que le causaron a miles de personas inocentes, jamás se comparará con la destrucción que provocaron, y por más que hayan apoyado a Japón económicamente para que pueda recuperarse luego de la 2da Guerra Mundial, no lograrán compensar el dolor causado a miles de personas que perdieron a sus seres queridos y a familias enteras que han tenido que vivir hasta hoy con las imágenes imborrables en su cabeza de aquel suceso, y del recuerdo de aquellos personas que amaban, ellos saben que la reconstrucción de su país no les devolverá nada de eso, nada de lo que perdieron verdaderamente. EEUU se merece mucho más que ese atentado a las torres gemelas, y podrán decir que no todos los gringos son responsables de lo que le sucedió a Hiroshima, pero a ellos tampoco les importó acabar con la vida de todos aquellos inocentes, todo lo hicieron para que Japón finalmente se rindiese, pues así debe ser con ellos, se merecen más de una bomba atómica en su país para que todos finalmente sientan el sufrimiento, sin importar que hayan tenido que ver o no con la bomba de Japón, para que entiendan que el verdadero dolor no es nada parecido con la caída de dos torres y la muerte de unos pocos.
    Que los niños vean morir frente a sus ojos a sus madres, que escuchen los gritos desesperados se sus hermanos carbonizándose, que vean a sus amigos más queridos mutilados o brutalmente heridos y tengan que vivir con eso por el resto de sus vidas, sabiendo que jamás volverán a abrazar a sus madres o sus padres ni a jugar con sus hermanos, ni a reír con sus amigos. Solo entonces entenderán el dolor de vivir con el deseo de haber muerto aquel día junto con sus seres amados, y de morir cada día en lugar de ellos.

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