Ayer otra vez

Ayer otra vezConsulto en IMDb la ficha técnica de Ayer otra vez, y de paso leo el comentario de un espectador que califica a la película de Johnny To con un 2/10, entre otras cosas porque esta historia protagonizada por una pareja de ladrones no muestra armas ni disparos, y porque tampoco les rinde homenaje a los policiales made in Hollywood. Qué curioso; justamente en esos dos argumentos se basa parte de la siguiente recomendación.

Desde el principio, la constatación es evidente: la Srita. To y el Sr. Thief no son Bonnie y Clyde. De hecho, no delinquen por necesidad o resentimiento. No tienen nada en contra del sistema (todo lo contrario). No son marginales, mucho menos fugitivos.

Se trata, en cambio, de ladrones de guantes blancos, de cleptómanos profesionales que compiten permanentemente para desafiarse, probarse, conquistarse, admirarse. De ahí el accionar fino, mesurado, no-violento. De ahí el ingenio a la hora de planificar robos cronometrados al milímetro. De ahí la prescindencia de golpes y disparos.

En realidad, la historia escrita por The Hermit y Kin Yee Au no pertenece al género policial o de suspenso, sino al romántico. En este sentido, los guionistas sí cumplen con ciertas reglas narrativas que incluyen varios toques melodramáticos, típicos de toda película de amor.

Sammi Cheng y Andy Lau (su rostro les resultará familiar a quienes hayan visto La casa de las dagas voladoras) interpretan a la perfección a estos dos esposos que -aún después de divorciados- continúan celándose, deseándose, conquistándose. A cargo de los roles secundarios, Jenny Hu y Carl Ng encarnan a otra dupla (madre-hijo en este caso) igualmente interesante.

Hace tiempo la geografía escolar nos enseñó que Hong Kong queda (casi) en las antípodas de los Estados Unidos. Basta con mirar Ayer otra vez para darse cuenta de que el film de Johnny To mantiene una distancia similar con respecto al cine de súper acción de Hollywood y a muchos de sus espectadores.