En vano

Posts en vano* Agosto/septiembre de 2006. El post sobre The L word corre el riesgo de transformarse en buscador de pareja para lesbianas.

* Septiembre/octubre de 2006. Mujeres obsesionadas con la posibilidad de cambiar de look saltean alegremente la reseña sobre The swan y -se nota- se apuran a escribir compulsivamente los mil y un motivos que las hacen “elegibles” (como se dice últimamente) para participar en un concurso que promete transformarlas en flamantes cisnes mediáticos.

* Agosto/octubre de 2006. La página dedicada a Latin American Idol se convierte en una gran urna donde, salvo contadas excepciones, los visitantes arrojan con vehemencia su(s) voto(s) a favor de su(s) concursante(s), y de paso descalifican a los demás contrincantes de la competencia y/o insultan a las distintas nacionalidades que les resultan enemigas o simplemente antipáticas.

* Noviembre de 2006/octubre de 2007. Quienes ingresan a la página sobre una emisión especial realizada por Telenoche Investiga sobre trenes insisten en dejar denuncias de todo tipo, convencidos de que la mismísima María Laura Santillán se encargará de mandar cronistas y camarógrafos a los lugares indicados y, qué duda cabe, de hacer justicia.

* Febrero/marzo de 2007. Los fanáticos de Son de fierro se caracterizan por confundir la reseña correspondiente con una invitación para transcribir hasta el hartazgo la letra de las canciones de la ¿telenovela o serie? de Pol-ka.

* Septiembre/octubre de 2007. Tras quedarse sin elogios después de meses de constante reivindicación, los incondicionales de La familia Ingalls deciden contarse episodios enteros o anécdotas precisas sobre actores y personajes de la serie producida, dirigida y protagonizada por Michael Landon.
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Hace algunos meses, el día del blogger fue una ocasión ideal para repasar “los aspectos más molestos vinculados con la tarea de llevar adelante una bitácora”. Probablemente por el tono jocoso (si se quiere festivo) del post, omití la parte más problemática, a veces la más frustrante. Me refiero a cierto fenómeno de expropiación, a cierta sensación de usurpación provocada por quienes copan un espacio que en principio les es ajeno, desde donde igualmente logran ejercer una comunicación unívoca, monocorde, dominante.

En esas circunstancias, no hay política editorial que valga como alternativa de defensa o impedimento porque -nobleza obliga- el discurso que se impone no siempre la transgrede. Al contrario, a veces hace suyas las pretensiones de expresión plural, irrestricta, respetuosa para justificar su derecho a instalarse e incluso a subvertir el interés inicial del texto original.

En esas circunstancias, no existe posibilidad de disenso o debate. Cómo disentir con un buscador de parejas, o ante un cúmulo de pedidos o denuncias, o entre votos cantados, o entre letras de canciones, o entre resúmenes de capítulos. Cómo desviar la atención de quienes buscan concentrarse en una suerte de cofradía que les garantiza la concreción de un único objetivo: intercambiar direcciones de MSN o e-mail, conseguir una oportunidad en un programa de TV, apoyar a un candidato, presentar una denuncia, entonar las mismas canciones, contar las mismas historias.

En esas circunstancias, empiezo explicando (las diferencias entre un foro y un blog, las intenciones de Espectadores) y termino renegando (en más de un sentido). Y lo más triste: me quedo con la impresión de que, a veces, tanta dedicación blogger es inevitablemente en vano.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

13 respuestas a “En vano

  1. Justo ayer pensaba en este fenómeno… cuando llegué a tu blog lo recorrí por categorías, por fecha, busqué a ver si habías posteado cosas en particular que me interesaran y obviamente fui a los más comentados.
    Y realmente no me sorprendió que fueran comentados desde otro lugar, quiero decir con otras intenciones y que por lo que puedo comprobar en ningún caso fueron similares a las que vos tenías al haber posteado.
    Realmente creo que el que más me duele es el de Son de Fierro… ver cómo escriben estos chicos me da dolor de panza. Sus argumentos, lo que dicen, cómo lo dicen…
    Y siempre vos Spectatrice tratando de conciliar a quienes se pelean, aclarar constantemente cuál es el objetivo de cada post en particular, dándoles opciones alternativas mediante links, etc…
    realmente no sé cómo no estás cansada. Calculo que de haber estado en tu lugar ya hubiera cerrado los comments en esos posts.
    Saludos.

  2. En honor a la verdad, Ana, hay veces en que ganas no me faltan. Pero, bueno, lo he dicho en otras oportunidades: a veces ese tipo de conductas “invasoras” prueba algo de lo que escribí en el post desvirtuado (en el caso de Son de fierro, que quienes siguen el programa lo hacen por “fidelidad” a ciertos ídolos mediáticos).

    Sí, en cambio, en ocasiones dejé de publicar los comentarios de algunas personas, tal como sucedió en el post sobre Latin American Idol. En estos casos, pude hacerlo sin reparos porque sus intervenciones violaban sistemáticamente la política editorial.

    En cambio, cuando no se puede hacer nada en ese sentido (me refiero a cuando la política editorial es respetada), por momentos aparece el impulso de agarrar la guadaña para suprimir comments o, como bien decís, de directamente cerrar el post. Pero en el fondo tenemos más paciencia de la que creemos, y además siempre existe la posibilidad de escribir algún textito que nos permita hacer catarsis. 😉

    Un saludo.

  3. Qué coincidencia hoy con el tema, Spectatrice!!! Aunque yo recibo muchos menos comentarios que vos para moderar, elimino sin complejos los que contienen insultos, agravios o hacen apología de delitos. Por supuesto que del mal trago de leerlos nadie te libra y suelen amargar y desanimar bastante.
    En cuanto a los comentarios que no tienen nada que ver con el tema del post yo suelo publicarlos (a menos que tengan pinta de spam). Creo que hablan por sí mismos de quien los escribe y de su cordura o ubicación. Pero yo no me siento obligada a responder todos los comentarios que la gente deja, y eso me libra de buena parte de tus tribulaciones.
    Saludos y ánimos, que quienes te leemos a diario no queremos que esto te haga decaer en la tarea bloguera.

  4. Sabés cuántas veces tuve que reprimir mis comentarios escatológicos sabiendo que ibas a descartarlos?
    O mis indirectas sexistas, deduciendo una pronta eliminación?
    Cada titular de su blog es rey en su dominio y habilita el comment que se le da la gana.
    Por ejemplo, yo tengo muchas ganas de comentar una peli que me dió vuelta y reflejó una etapa de mi vida. Pero, voy a aguardar pacientemente hasta que la hagas ver la luz en tu espacio, porque no es mi blog, ni quiero que sea. Vos lo llevás mejor que nadie y así me gusta.
    Es más, si llegaras a intentar desvirtuar un post de mi blog, no dudaría en omitirte. Porque ahí mando yo, ese es mi feudo, es mi casa. Y, les guste o no, en mi casa mando yo. Más desde que vivo solo.
    Un beso.

  5. Para mí no es casualidad que este fenómeno de “expropiación” afecte casi exclusivamente a programas de televisión en su mayoría masivos. No sé si la “usurpación” que menciona La Spectatrice es adrede. Creo que se trata de una acción involuntaria, llevada a cabo por televidentes jóvenes, para nada acostumbrados a leer, mucho menos a ejercitar el espíritu crítico, y por lo tanto incapaces de sumarse a la propuesta de Espectadores.

    Estos visitantes “invasores” ponen en práctica algo mucho más básico como compartir un entusiasmo incondicional que a veces se traduce en el intercambio de información (letras de canciones o resúmenes de capítulos) y otras se limita a trasladar el “juego” del programa en cuestión (votar en el caso de Latin American Idol; pedir ayuda en el caso de The Swan; denunciar en el caso de Telenoche Investiga).

    En cuanto a The L Word, que no es un programa estrictamente masivo, hay que pensar que está dirigido a un público sin muchas posibilidades de expresarse, mucho menos de “darse cita”. Quizás por eso, cuando encuentran un espacio abierto, intentan transformarlo en una herramienta de contacto y encuentro.

    Entiendo y hasta comparto la frustración de La spectatrice. Por si sirve de consuelo, me atrevo a decir que el fenómeno descripto es muy interesante para quienes estudiamos de cerca a la blogósfera. Gracias por, más allá del disgusto, haberle dedicado un post.

    Saludos cordiales.

  6. Adenoz… Considero a Espectadores como mi (otra) casa; no sé si un reino ( 😉 ). Como sea, si seguimos así, es posible que al final de cuentas termine reservándome “el derecho de admisión y permanencia” (expresión que siempre detesté), y listo el pollo. Ma qué política editorial ni política editorial.

    Hablando un poco más en serio, creo que existen distintos tipos de “off topic” como suele decirse. Una cosa es lo que sucede en los posts aquí mencionados -posts “televisivos” si retomamos la observación del observador-, y otra cosa es lo que a veces ocurre en los posts sobre libros o películas, cuando la mención de un director, un actor o un autor despierta cierta asociación libre que nos lleva a mencionar otras películas u otros libros, además de otros directores/actores/autores.

    Este segundo tipo de derivaciones no me molestan porque -me parece- no imponen un cambio de rumbo irreversible, sino que forman parte de algo natural en las conversaciones: el irse un poco por las ramas. Dicho esto, no hace falta que sigas reprimiendo tus ganas de comentar esa película (no puedo decir lo mismo respecto de las intervenciones escatológicas y sexistas 😛 ).

    Observador… Gracias a vos por tu comentario.
    Quizás las palabras “expropiación”, “usurpación”, “invasión” suenen muy fuerte, y es cierto que sugieren la idea de algo premeditado. Probablemente no lo sea, pero eso no impide que a veces tenga la sensación de que los posts en cuestión han sido efectivamente expropiados, usurpados, invadidos. Supongo que tolerarla -en lo posible digerirla- es parte de los gajes del oficio blogger.

    Saludos a ambos.

  7. Estoy de acuerdo con Observador. Creo que es más que nada gente que no tiene paciencia de leer el artículo o no tiene ejercitación mental como para comprender lo que lee. Apenas el título, ver de qué se trata… y a escribir un comentario.

    Es un fenómeno muy curioso, pero también bastante irritante. No sé cómo tenés paciencia para leer los comments y filtrarlos, Spectatrice.

  8. Creo que esto que has dicho es consecuencia de la falta de lectura. Me parece que la gente no lee, o lee a medias; de hecho, estoy casi segura de que quienes dejan este tipo de comentarios vienen referidos por algùn buscador y -por no leer realmente- se conforman con una o dos palabras clave para asumir que estàn comunicados con la persona/instituciòn/ente correcto.

    Muchas veces hemos recibido comentarios y hasta correos desesperados exigiendo respuesta de un pedido de zapatos o alguna cosa de la que hemos escrito previamente; inicialmente me causaba gracia, pero -aunque la frecuencia y cantidad no se compara a las respuestas que tu recibes- actualmente me desanima un poquito percatarme de que ciertamente hay quienes no leemos.

    Pero, a pesar de estos brotes “desubicados e inadecuados”, coincido con Laura en que quienes sì te leemos somos màs y no quisiéramos verte desanimada (y menos por eso). Aunque sé que si algo no te desanimarìa serìa algo como eso jejeje…

    Un abrazo enorme mi querida amiga,

    Pati

  9. Lo que decís respecto de la falta de lectura y del aferrarse a dos o tres palabras destacadas por un buscador es exacto, Pati @-;–.
    En cuanto a la posibilidad de desanimarme, a no considerarla muy seriamente. Mensajes como el tuyo y como el de otros asiduos visitantes de este blog enseguida me devuelven el alma al cuerpo. 😀
    Un abrazo igualmente grande. 😉

  10. Estaba buscando información sobre la familia y encontré este lugar que en estos instantes me duele la vista de tanto leer…
    Desde el momento que entramos a ciertos lugares es porque leemos, no estoy de acuerdo con que no se lee.
    Solo destaco que estos lugares están para ser compartidos y no censurados, en tal caso la autora debe dedicar su tiempo a otra cosa, y no estar pendiente de contestar como si su palabra sería la única que vale, y alimentar su ego con algunos alagos.

    Por lo menos asi lo ví yo.

    Hasta siempre

  11. Fernando, si efectivamente hubieras leído este post o si efectivamente hubieras entendido lo que en principio leíste (echémosle la culpa al dolor de ojos), no me habrías acusado de “censurar espacios”. A pesar de disgustarme ciertas intervenciones que desvirtúan por completo las intenciones y el espíritu de Espectadores, los únicos comments que no publico son aquéllos que violan la política editorial del blog. A eso se le llama respetar ciertas reglas de juego o de convivencia. Me pregunto porqué a veces este requisito es tan difícil de aceptar.

    Por otra parte, si efectivamente estuvieras en lo cierto, el post sobre La familia Ingalls no contaría con los 367 comentarios que, en su grandísima mayoría reivindican la serie, y por lo tanto se oponen a lo expuesto en mi post. Sin mencionar las reiteradas intervenciones que, en estas últimas semanas, se empecinan en cuestionarme como autora y moderadora de estas páginas.
    Saludos.

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