The line of beauty

The line of beautyGracias al azaroso zapping, descubro que HBO está emitiendo los tres capítulos de The line of beauty, miniserie británica filmada en 2006 y ambientada en pleno apogeo de la era Thatcher. Adaptación de la novela homónima de Alan Hollinghurst, la producción de la BBC cuenta los avatares de un joven homosexual «adoptado» (se trata de una especie de «huésped eterno») por una familia tory, con los choques ideológicos de rigor.

Pocos recursos tan efectivos como la mirada de un extraño para criticar a un país o, en este caso, a una clase social. Justamente ésta es la función narrativa del protagonista Nick Guest (nótese el significado del apellido), cuya mirada de invitado -a veces escéptica, a veces irónica, a veces desconsolada- se transforma en la mirada de los televidentes.

De esta manera, asistimos a un interesante repaso de algunos de los hitos más destacados de los ’80, como el triunfo del neoliberalismo y la irrupción del sida. De hecho, el guión de Andrew Davies no deja nada afuera: ni el fantasma de la guerra de las «Falklands«; ni la omnipresencia de la Dama de Hierro (dicho sea de paso, la actriz Kika Markham se le parece bastante). 

Quienes hayan visto Un lugar llamado Notting Hill identificarán a Tim McInnerny, aquí encargado de encarnar al ambicioso político y hombre de negocios, cabeza de los acomodados Fedden. La sudafricana Alice Krige (que interpreta a la devota esposa) es dueña de otro rostro que resulta familiar.

El resto del elenco, en cambio, les resultará desconocido a la mayoría de los espectadores. Desde ya, ése no es un impedimento para disfrutar de las actuaciones, especialmente la del dueño del rol protagónico: Dan Stevens.

The line of beauty comparte con otras miniseries británicas un buen manejo de los tiempos narrativos y una puesta en escena sobria, poco afecta a los estereotipos. Por ambas virtudes, y porque los buenos repasos históricos siempre enriquecen, nace la intención de esta recomendación.