Entre el cuerpo y el alma

La spectatrice, de regresoHace tiempo alguien me dijo que, cuando uno vuelve de un viaje, primero vuelve el cuerpo; después el alma. Pues bien, mi cuerpo llegó antes de ayer a Buenos Aires y mi alma… Quién sabe… Sospecho que anda dando vueltas por ahí, en algún lugar entre París y el océano Atlántico.

Desde que pisé tierra argentina, se me ocurrió publicar un post con algunas fotos «no oficiales» de la ex Lutecia; imaginé el título, el contenido, incluídos los epígrafes; pensé que sería una buena manera de concluir la breve crónica iniciada hace casi un mes.

Lamentablemente habrá que esperar para este cierre, y para que Espectadores recupere su rutina diaria de actualización. Tal vez porque se sintió abandonada durante las últimas cuatro semanas, mi computadora se descompuso y -me atrevo a decir- se encuentra en estado crítico, comatoso.

Reanimarla (o reemplazarla) tomará algunos días. Con suerte, la semana próxima estaré nuevamente online con las herramientas necesarias para que el blog vuelva a andar sobre rieles y para que quien suscribe vuelva a escribir con el cuerpo y también con el alma. Hasta entonces…