Falsa identidad

Fingersmith, o Falsa identidadLa serie británica FingersmithFalsa identidad en castellano- es otra prueba de que la televisión de calidad no sólo existe, sino que también puede cautivar y entretener. De hecho, este telefilm basado en la novela homónima de Sarah Waters y producido en 2005 por la BBC se destaca por un excelente manejo del suspenso, del romance, de la sensualidad, y de algunos elementos típicos del folletín clásico.

Probablemente el factor sorpresa sea el aspecto más destacado de esta producción que consta de tres episodios de aproximadamente una hora cada uno. El gran mérito de la adaptación escrita por Peter Ransley consiste en saber contar una misma historia desde dos puntos de vista fundamentales, y otro adyacente.

El cruce de las tres versiones conforman una trama signada por la intriga, el amor y el drama. A medida que avanza, el relato descubre secretos y mentiras que sacuden de una manera absolutamente genuina y legítima, sin vueltas de tuerca forzadas ni concesiones absurdas.

Eso sí. Ésta es una novela ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, y muy ligada al género folletinesco. De ahí la utilización de ciertos condimentos dignos de las célebres hermanas Brontë o de Louisa May Alcott.

Pero atención. Fingersmith se distingue por un interesante toque contemporáneo que, por respeto a la intriga, no conviene adelantar.

Mejor tener en cuenta que, a un guión armado con inteligencia, se le suman una reconstrucción de época impecable y actuaciones de primer nivel. Entre ellas, se destacan las interpretaciones de la gran Imelda Staunton y de los jóvenes Sally Hawkins, Elaine Cassidy y Rupert Evans.

Emitida en algún momento por HBO, ahora Fingersmith puede verse vía YouTube. La serie merece otro soporte, a la altura de su calidad. Sin embargo, dada su ausencia en nuestra TV vernácula y en la mayoría de nuestros videoclubs, habrá que conformarse con la pantalla de una computadora.

La excepción, sin dudas, bien vale la pena.