Saludablemente incurable

Hace semanas tengo ganas de dedicarle un homenaje al cine o, mejor dicho, a la pasión por el cine, a ese vínculo inquebrantable que nos une con la pantalla grande, con ciertas historias y escenas, con algunos actores y personajes, con sentimientos y sensaciones, con bandas sonoras y silencios, con paisajes y tiempos remotos. Como ningún borrador terminó de convencerme, se me dio por recordar las películas que -durante los años de infancia y adolescencia- me marcaron de una manera profunda, conmovedora, inolvidable, y que aún hoy suelo repasar cuando me zambullo en la nostalgia más complaciente.

Antecedentes cinéfilos

De ahí la idea de confeccionar esta suerte de «afiche a medida», patchwork que reconstruye de manera muy gráfica -también muy limitada (por una cuestión de espacio, más de un título quedó afuera)- los inicios torpes de una cinefilia de larga data, a esta altura crónica y saludablemente incurable.