God, the Devil and Bob

God, the Devil and BobDios, el Diablo y Bob… Ése es el título traducido de la «nueva» serie animada que desplazó a The office (versión norteamericana) de la grilla dominical del canal FX. El encomillado se debe a que en realidad los trece capítulos de estos dibujos para adultos se emitieron por la NBC en 2000. Recién siete años después (otra cifra cabalística), llegan a la televisión -por cable- argentina.

Una vez más, el Cielo y el Infierno recurren a un mortal para renovar sus apuestas -de paso su enemistad eterna- y para decidir si salvar o exterminar a la humanidad. Sin embargo, en este caso, el elegido dista de ser excepcional; ni siquiera virtuoso. De ahí lo novedoso del desafío.

Bob no se inmuta por nada. Ni por su mujer, ni por sus hijos, ni por él mismo. Mucho menos, por el destino de nuestra condenada especie.

Por su parte, Dios y el Diablo -muy apropiadas las voces de James Garner y Alan Cumming respectivamente- tampoco se toman las cosas demasiado a pecho. El primero, a tono con un perfil entre hippie y cool (por momentos el dibujo parece inspirado en Eric Clapton). El segundo, por su condición de yuppie (el traje, la barbita candado y ciertas maneras así lo sugieren).

En principio, la propuesta es atractiva, como (casi) todo lo que osa reflotar la rivalidad más antigua del mundo. No obstante, para disfrutarla, hay que resignarse a lidiar con un humor y una estética típicamente yankees que a veces no es santo de toda devoción (al menos no de la mía).

A quienes a priori la propuesta no los convenza, tal vez les llame la atención la siguiente información extraída de Wikipedia: la emisión no superó los trece episodios por presiones de «grupos cristianos» y por un rating bajo. Sin dudas, esta sola anécdota invita a seguir mirando, y a averiguar cuán lejos va la supuesta ofensa a la sacrosanta institución. Que el Señor nos perdone.