Quién dice que es fácil

Quién dice que es fácil«Desde que salió en video/DVD, Quién dice que es fácil encabeza la lista de películas más pedidas por nuestros clientes». Así de prolijo fue el comentario de uno de los empleados del videoclub, la primera vez que pretendí llevarme la última comedia romántica de Juan Taratuto. Al parecer, los amantes del cine en casa buscan reeditar el éxito experimentado por la antecesora No sos vos, soy yo.

El entusiasmo provocado por este lanzamiento se parece al entusiasmo que sentimos cuando nos damos cita con algún viejo amigo: queremos ver al Fulano de siempre, y al mismo tiempo esperamos sorprendentes novedades. A tono con la metáfora, muchos habrán tenido ganas de reencontrarse no sólo con Taratuto sino también con el actor Diego Peretti, y de paso sorprenderse con una nueva propuesta.

En este caso, el sabor del reencuentro prevalece sobre el gustito por la innovación. Dicho de otro modo, volvemos a toparnos con un film costumbrista sobre el (des)amor, con un anti-héroe sometido a los caprichos de Cupido, y con una mensaje optimista sobre los prejuicios y las apariencias.

Las novedades, en cambio, son escasas. A lo sumo descubrimos a la ex modelo Carolina Pelleritti interpretando un rol co-protagónico. Y, dada la participación -a mi juicio, un tanto forzada- de Guillermo Toledo (seguro lo vieron en la desopilante Crimen ferpecto) y Laura Pamplona (desconocida por estos lares), constatamos la inversión de capitales españoles.

El film tiene sus escenas graciosas, sobre todo al principio cuando muestra el comportamiento obsesivo de Aldo (Peretti), o cuando hace intervenir a otro ex Luthier (en No sos vos… fue Marcos Mundstock; ahora Daniel Rabinovich). Pero por momentos resulta tedioso, sobre todo cuando se empeña en subrayar las diferencias en principio irreconciliables entre los protagonistas.

Por otra parte, mientras Peretti sale airoso en la piel de Aldo, a Pelleritti se la nota tensa con su disfraz de Andrea (la voz la traiciona en la escena de mayor enojo y pelea con su contraparte). Y qué decir de los desaprovechados Andrés Pazos (cómo olvidar su trabajo en Whisky), Carlos Portaluppi y Lidia Catalano.

No obstante, a pesar de sus aspectos cuestionables, Quién dice que es fácil se deja ver. En definitiva, los reencuentros con viejos amigos no siempre garantizan una experiencia única e insuperable.