¿Asiduidad vs. Identidad?

Identidad bloggerDesde el martes anda dándome vueltas un post de La Propaladora. Allí su autora Vanina Berghella relativiza supuestas reglas de oro de la blogósfera, entre ellas la recomendación de publicar regularmente, a diario si es posible. Además de declararse indiferente ante estos postulados, en un comment posterior los relaciona con prácticas que parecen originarse en «muchos de los códigos de los medios masivos», y que pueden perder «literalmente» al blogger cuando ”se convierten en obsesivas» *.

Aunque no estoy tan segura de que esos postulados efectivamente conformen una regulación o un manual de uso de la blogósfera, es innegable que los entendidos recomiendan una actualización frecuente porque -como todo emprendimiento- las bitácoras también exigen cuidado, mantenimiento, renovación. Por otra parte, resulta igualmente innegable que hay quienes acatan esta sugerencia al pie de la letra con fines especulativos: para atraer más visitas, para posicionarse en la Web, eventualmente para ocupar un lugar alternativo frente a los medios de información/comunicación tradicionales.

Sin embargo, después de repasar el post de La Propaladora, me pregunto si esta conducta en principio «obsesiva» realmente pone en riesgo la identidad blogger. Mejor aún, me pregunto por dónde pasa la identidad blogger: ¿por una cuestión en definitiva formal (aquí, la frecuencia de actualización) o por una cuestión más bien de fondo (a mi juicio, la elaboración de contenido)?

Es cierto. Ante un régimen de publicación renovable cada 24 horas, resulta más difícil encontrar temas/noticias «nuevos» y redactar textos originales. En general, quienes actualizan sus bitácoras a diario retoman o directamente transcriben material difundido en el mundo on y/u offline. En estos casos, prima el criterio de inmediatez por encima del objetivo de producción propia.

Ahora bien, existen excepciones a esta regla. Me refiero a quienes actualizamos todos los días, no porque heredamos costumbres periodísticas, ni porque nos muevan fines especulativos (de inmediatez, de posicionamiento, de reconocimiento), sino simplemente porque nos gusta escribir.

¿Cuán seguido actualizamos nuestros blogs?

En realidad, más que un gusto, es una especie de necesidad primaria. Por favor, a no confundir con actividad compulsiva.

En este punto sólo puedo explayarme a título personal. Es que para mí la escritura es una disciplina reconfortante por partida doble. Primero, porque me permite expresar lo que no sé -o me cuesta- expresar de otra manera. Segundo, porque me ayuda a enfrentar dudas, inquietudes, impresiones.

Antes de incursionar en la blogósfera, siempre escribí. O relatos breves, o un diario íntimo, o cartas que envié a destino, o cartas que preferí conservar.

En un mundo que privilegia la comunicación visual, telefónica y la mensajería instantánea (llámese chat, correo electrónico o mensajes de texto por celular), cuesta explicar, transmitir esta pasión un tanto démodée. Algunos la interpretan como una actitud snob; otros como una conducta patológica (obsesiva o autista según las interpretaciones más consideradas y benévolas).

El gusto por la escrituraDesde esta perspectiva, y respondiendo a la pregunta final de Vanina en su artículo, postear rara vez cansa. En última instancia, el cansancio nos gana porque -además de ocuparnos de una bitácora- tenemos que cumplir con una tediosa rutina laboral, en mi caso, redactar textos bastante monotemáticos.

Desde esta perspectiva, la actualización diaria no pone en riesgo nuestra identidad blogger. Al contrario, la alimenta, la vigoriza, incluso la reivindica.

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* En su comment VB transcribe parte de un post publicado en Contra las cuerdas. El encomillado remite a palabras y expresiones del artículo citado.